Facundo Alvanezzi: “El fútbol está perdiendo al jugador que se anima a gambetear y a decidir por sí mismo”

El análisis de un formador que conoce el fútbol desde sus raíces y desde la élite europea ofrece una mirada distinta sobre el Mundial 2026. Durante once años, el argentino Facundo Alvanezzi trabajó en la formación de juveniles del FC Basel de Suiza, donde participó en el desarrollo de futbolistas que luego brillaron en la escena internacional como Granit Xhaka, Xherdan Shaqiri y Fabian Schär. Su recorrido también incluyó el estudio de los métodos de trabajo de instituciones de referencia como FC Barcelona, AC Milan y Bayern Munich.

Con esa experiencia, Alvanezzi observa la Copa del Mundo desde una perspectiva que va más allá de los resultados. Analiza tendencias, evolución táctica, cambios reglamentarios y el rumbo que está tomando el fútbol moderno. Y, aunque reconoce avances en varios aspectos, también expresa una preocupación: considera que el juego está perdiendo parte de su esencia.

Un Mundial que refleja el nuevo mapa del fútbol

Para Alvanezzi, cada Copa del Mundo funciona como una radiografía del momento que vive este deporte. “El Mundial es un mosaico de identidades sociales, culturales, deportivas y humanas. Cada cuatro años nos muestra hacia dónde va el fútbol y cuáles son las nuevas tendencias”, sostiene.

El entrenador entiende que la actual edición confirma un fenómeno que se viene consolidando desde hace varias temporadas: el crecimiento del juego colectivo por encima de las individualidades. “Lo que veo es un fútbol globalizado, mucho más colectivo. Ya no aparecen tantos jugadores capaces de desnivelar por sí solos en el uno contra uno. Hay muy pocas individualidades que rompan estructuras.”

A su entender, el nivel general es extremadamente parejo.

Los partidos se definen por pequeños detalles, por cuestiones emocionales o tácticas más que por diferencias técnicas. El ejemplo más claro, señala, fue el dramático triunfo de Argentina sobre Egipto en los octavos de final. “A diez minutos del final Argentina estaba prácticamente eliminada y, diez minutos después, estaba clasificada. Eso demuestra la igualdad que existe hoy en todos los aspectos: físico, táctico, estratégico y psicológico.”

África dejó de ser sorpresa para transformarse en protagonista

Uno de los aspectos que más destaca Alvanezzi es la evolución de las selecciones africanas.

La actuación de equipos como Cabo Verde y Egipto confirma, según explica, un proceso de crecimiento sostenido que lleva varios años. “Ya no podemos hablar de sorpresa. África viene trabajando muy bien desde hace mucho tiempo. Hoy los equipos africanos compiten de igual a igual con cualquiera porque evolucionaron táctica y físicamente sin perder sus características.”

Para el formador argentino, el equilibrio competitivo alcanzó niveles inéditos.

“Hoy prácticamente no existen partidos sencillos. Cualquier selección puede complicar a una potencia porque todos manejan conceptos similares de preparación física, organización defensiva y ocupación de espacios.”

Ese fenómeno también explica por qué tantos encuentros se definen en detalles mínimos. “Antes existían diferencias técnicas muy marcadas. Hoy esas diferencias casi desaparecieron.”

La técnica, una especie en peligro: Ya no vemos gambeteadores

Si hay un aspecto que preocupa especialmente a Alvanezzi es la pérdida del futbolista creativo.

Durante la entrevista repite varias veces una idea: cada vez hay menos jugadores capaces de desequilibrar mediante el talento individual. “No vemos gambeteadores. Tampoco vemos remates de media distancia. Llegamos a tres cuartos de cancha y los equipos vuelven hacia atrás en lugar de buscar profundidad.”

Según explica, basta observar con detenimiento cualquier partido. “Si uno analiza la cantidad de pases, encuentra muchos más movimientos horizontales, diagonales o hacia atrás que pases verticales buscando romper líneas.”

Ese fenómeno, afirma, se repite prácticamente en todas las selecciones.

“Son muy pocos los jugadores que se animan a encarar, tirar un caño, sacarse dos hombres de encima o asumir riesgos. Hoy parece que equivocarse está prohibido.”

Para Alvanezzi, el fútbol moderno privilegia el control antes que la creatividad. “Se juega para no perder la pelota y no para generar ventajas.”

Desde su experiencia como formador considera que esa transformación comienza en las divisiones inferiores. “Yo siempre defendí la tecnificación y el fútbol libre. Hay que permitir que el chico interprete el juego, tome decisiones, se equivoque, vuelva a intentar. Si no aprende eso de pequeño, después en Primera tampoco lo hará.”

Europa marca el camino, pero Sudamérica debe recuperar su identidad

Otro de los grandes temas que aborda es la supremacía europea en la actual Copa del Mundo.

Con seis selecciones del continente entre los mejores equipos, muchos interpretan que Europa tomó definitivamente el liderazgo futbolístico.

Alvanezzi introduce un matiz.

“No creo que Europa nos haya superado técnicamente. Lo que sí hizo fue evolucionar muchísimo sobre la base del juego.”

Cita como ejemplos a España, Francia, Suiza y Noruega.

“Todos esos países vienen desarrollando metodologías muy claras desde hace años.”

En cambio, considera que Sudamérica necesita revisar algunos procesos de formación. “Tenemos que preguntarnos cómo, cuándo y por qué estamos formando futbolistas. Hay que volver a trabajar mucho más sobre la técnica individual y la interpretación del juego.”

Para el entrenador argentino, la región sigue produciendo excelentes jugadores, aunque muchos terminan desarrollándose en clubes europeos.

Ese proceso genera una dependencia que obliga a repensar las bases de la formación. “Hay que devolverles autonomía a los jugadores. Si un futbolista no se anima a sacar ventaja en un mano a mano o no se anima a patear desde treinta metros teniendo condiciones para hacerlo, significa que algo estamos haciendo mal.”

También rechaza la idea de copiar modelos exitosos.

“No me gusta copiar. Cada país tiene que sostener su identidad futbolística. Argentina siempre fue sinónimo de creatividad, de talento y de jugadores capaces de inventar algo diferente.”

Las nuevas reglas y un fútbol que perdió espontaneidad

Uno de los puntos donde Alvanezzi se muestra más crítico tiene que ver con las modificaciones reglamentarias implementadas por la FIFA.

Las pausas de hidratación, los controles de tiempo en los laterales, las restricciones para los arqueros y el creciente protagonismo del VAR no lo convencen.“Para mí todas esas  medidas están perjudicando al juego.”

Explica que las interrupciones modifican la esencia del partido. “Esos tres o cuatro minutos de hidratación donde antes el partido seguía, podían cambiar completamente una historia. Un equipo encontraba el empate, otro aprovechaba el envión anímico. Hoy todo se detiene, todos se reorganizan y se pierde naturalidad.”

También cuestiona el exceso de tecnología. “El error humano siempre fue parte del fútbol. El error del árbitro, del juez de línea y hasta del propio jugador forman parte de este deporte.”

En su opinión, la utilización extrema del VAR terminó afectando incluso al futbolista talentoso. “Hoy todo está observado por decenas de cámaras. Se cobra un fuera de juego por un dedo o por la punta del codo. Esa obsesión por controlar absolutamente todo le quitó espontaneidad al juego.”

“El fútbol necesita recuperar parte de aquella picardía que lo caracterizó”

Para Alvanezzi, el fútbol necesita recuperar parte de aquella picardía que históricamente lo caracterizó.

“Soy un romántico del fútbol. Extraño esa esencia donde había discusión, emoción, incertidumbre y también margen para la creatividad. No hablo de violencia ni de injusticias, sino de recuperar la naturaleza del juego.”

Finalmente, el exformador del FC Basel deja una reflexión que resume su mirada sobre el presente del deporte. “El fútbol sigue siendo maravilloso porque despierta emociones únicas. Pero creo sinceramente que estamos perdiendo al jugador libre, al futbolista que se anima a inventar. Si no recuperamos esa capacidad de crear, de gambetear, de interpretar y de decidir, corremos el riesgo de convertir un deporte lleno de imaginación en un juego cada vez más automatizado.”

Una reflexión que invita al debate en pleno Mundial y que abre una pregunta inevitable: ¿el fútbol del futuro seguirá privilegiando la organización por encima del talento o encontrará nuevamente el equilibrio entre la disciplina táctica y la inspiración individual que durante décadas lo convirtió en el deporte más apasionante del planeta?