Petersen: “Estamos hablando de un momento histórico de la ganadería argentina”

Juan Carlos Petersen, presidente de la Sociedad Rural de Mar del Plata, evaluó el desempeño exportador de la carne vacuna argentina, que entre enero y mayo de 2026 acumuló ingresos por 1.765 millones de dólares, un 46% más que en igual período de 2025, según datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, y describió una convergencia de factores globales que explican el momento.

. Histórico. No hay recuerdos ni hay registros de estos valores de la hacienda en pie ni de los valores de exportación de carne en la Argentina”, afirmó Juan Carlos Petersen, presidente de la Sociedad Rural de Mar del Plata en diálogo con el Retrato. El dirigente rural destacó que el impulso exportador beneficia especialmente al criador, históricamente el eslabón más débil de la cadena, que hoy cobra por el ternero valores que no tienen antecedentes en el mercado local.

Entre enero y mayo de 2026, las exportaciones de carne vacuna argentina totalizaron 1.765 millones de dólares y 332.207 toneladas equivalentes res con hueso, con incrementos interanuales del 46% en valor y del 11% en volumen, de acuerdo con el informe de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. El precio promedio de exportación tocó en abril un récord histórico de 6.968 dólares por tonelada, superando los picos registrados en la pospandemia.

EEUU, Mercosur-UE y Brasil

Petersen identificó tres factores externos que explican el salto exportador. El primero y más determinante es el achicamiento del rodeo bovino en Estados Unidos y Australia, que redujo la oferta global y encareció la proteína vacuna en los mercados de mayor valor. “La exportación de carne a los Estados Unidos aumentó este semestre en un 150% en volumen y 200% en precio. Es abismal el incremento”, resumió Petersen.

El segundo factor es el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, que entró en vigor de forma provisional el 1° de mayo de 2026 tras más de 26 años de negociaciones. El punto más concreto para el sector ganadero argentino es la Cuota Hilton, el arancel del 20% que gravaba esa cuota de cortes de alta calidad fue eliminado completamente, con lo que los embarques a Europa ingresan ahora a tasa cero. “Es un arreglo histórico también que impactó derecho en la Cuota Hilton con un 20% de disminución de arancel y eso es un volumen de plata que se está manifestando en este momento en un récord histórico de exportaciones”, señaló el dirigente.

El tercero involucra a Brasil, aunque con matices que conviene precisar. Petersen sostuvo que “China encontró antibióticos que usan mucho los brasileños, que en la Argentina están absolutamente prohibidos en la hacienda, y les suspendieron absolutamente las ventas”. Los problemas sanitarios y comerciales de Brasil en sus principales mercados abren espacio para la carne argentina. “Te puedo asegurar hoy que el mundo está demandando la carne argentina. Te diría que no hay país en el planeta que no quiera en su góndola la carne argentina”, afirmó el dirigente.

El mostrador y el poder adquisitivo

El boom exportador convive con una tensión en el mercado interno. El precio minorista de la carne acumuló durante el año un incremento de alrededor del 70%, por encima de la inflación general. Petersen rechazó interpretar ese aumento como un problema de precios y señaló directamente al poder adquisitivo: “Los sueldos están bajos. Si comparamos, la carne en la Argentina es barata. En Europa entre 20 y 30 euros el kilo, en Estados Unidos entre 20 y 30 dólares. El que cobra un sueldo mínimo en Europa, en Estados Unidos y en Australia, tampoco come carne. Lamentablemente es así”.

El dirigente reconoció que el consumo interno acusa el deterioro del salario real. “Lo vemos en el mostrador, el día que sube la venta es el día de la cuenta DNI, el resto de la semana está muy tranquilo”, describió. En ese marco, anticipó que los precios al público no subirán más: “No puede subir porque no hay venta, pero lo está absorbiendo la exportación”.

Retenciones: el mimito al trigo y la campaña del girasol

En el plano agrícola, Petersen analizó la decisión del gobierno nacional de bajar en dos puntos las retenciones al trigo y la cebada, llevándolas al 5,5%. La medida, explicó, fue una respuesta a una proyección de caída de entre el 12% y el 15% en el área sembrada, empujada por el aumento de costos (combustible, fertilizantes, fletes) que dejaba los números en rojo para los productores que debían sembrar en mayo. “Lo hicieron para que ese 12 o 14% no caiga. Y lo lograron, no cayó”, reconoció Petersen.

El girasol, por otra parte, actualmente tributa un 4,5% de retenciones. Lidera, según afirmó el dirigente, una campaña para eliminar ese porcentaje con el argumento de que su impacto fiscal es mínimo pero su potencial productivo en zonas áridas y semiáridas del oeste bonaerense y La Pampa es considerable. “El girasol tiene la capacidad de poderse hacer en zonas áridas o semiáridas que otros cultivos no se lo bancan. Cuando llega la agricultura a muchas zonas, es inmediato cómo se acelera la actividad en cada uno de esos pueblos. En las gomerías, en los talleres, en la venta de repuestos. Es abismal la diferencia”, afirmó. Como referencia de lo que la eliminación de retenciones puede producir, citó el caso de Brasil: “Cuando el gobierno brasileño sacó las retenciones de su agricultura, la producción se duplicó al primer año y se triplicó al segundo”.

General Pueyrredón: campaña mixta y ganadería en bonanza

En el plano local, la campaña agrícola de General Pueyrredon el área de trigo alcanzó un 60% a 70% de avance en la siembra, aunque los productores trabajan con exceso de humedad en los lotes, los que pudieron sembrar temprano muestran cultivos en buen estado. La cosecha de soja de primera ya está completada con rendimientos por debajo de lo esperado, penalizados por la seca estival que coincidió con el período crítico de llenado de granos. Las sojas de segunda, en cambio, dieron resultados que Petersen calificó de “históricamente mejores” que las primeras. Los primeros lotes de maíz están en proceso de implantación, demorados por el frío y la humedad excesiva.

El sector ganadero local, en cambio, acompaña el ciclo nacional. “Hay un 2026 histórico, un 2027 que segurísimo se va a mantener. Es un buen momento climático después de las tremendas sequías del 21, 22, 23. A nivel clima, a nivel ganadero, a nivel precios”, sintetizó Petersen. La única variable que el productor sigue esperando, remató, es la que define el horizonte del sector: “El productor está esperando la promesa de las retenciones cero. Por ahora está incumplida, pero es un buen momento”.