El senador bonaerense Guillermo Montenegro, intendente de General Pueyrredon en uso de licencia, presentó la semana pasada una iniciativa para modificar el Código de Faltas provincial e incorporar penas de arresto de entre cinco días y tres meses para quienes ejerzan sin autorización las actividades de cuidacoches, trapitos y limpiavidrios.
El respaldo más contundente llegó desde quienes describen la situación en puntos calientes de la ciudad como una forma de extorsión. Carlos Alberto Rodríguez, vecino marplatense, sintetizó la queja de varios de los vecinos: “En verano no se puede parar ni en Colón ni en Playa Grande. Te cobran por “cuidarte” el auto y si no les das, te rayan o te rompen el espejo. Esto no es trabajo, es mafia. Que los metan presos 15 días y les saquen los baldes”.
Laura Fernández describió un episodio en playa Bristol: “Un pibe me ensució todo el parabrisas a propósito porque no le di plata. Después querés que te limpie por 5 mangos más. Preso y confiscarles todo, asi nomas te lo digo”. Junto a Laura, Silvia Gómez aportó el contrapunto laboral: “Yo limpio casas, mi marido labura en la construcción. Nadie nos regala nada. Estos armaron una empresa sin pagar un peso de impuesto y encima te amenazan”.
Diego Sebastián Rossi por su parte: “Que les den 5 a 15 días preso me parece bárbaro. Pero que también controlen a los que les dan protección desde arriba, porque esto es una mafia con dueños. No alcanza solo con sacar a los pibes de la calle”. La iniciativa prevé la intervención de las autoridades cuando existan indicios de connivencia de funcionarios o miembros de las fuerzas de seguridad.
“Primero generen trabajo”
Las voces críticas no negaron el problema sino el instrumento elegido para resolverlo. Gabriel Bustamante planteó que en invierno, cuando Mar del Plata registra su mayor índice de desempleo, la actividad informal se dispara. “En vez de meterlos presos, ¿por qué no crean fuentes de trabajo reales?”, preguntó. María Brito apuntó que “es muy fácil decir vayan presos. ¿Y después qué? ¿Los largan y vuelven a la esquina?”.
Esteban Daniel Molina intentó desagregar lo que el debate tendía a unificar: “Coincido en que muchos son una mafia, sobre todo los que operan en los partidos. Pero meter preso a un pibe de 19 años que no tiene nada que comer me parece demasiado. Que les den una multa grande y trabajo comunitario. La cárcel me parece un poco fuerte para alguien que lava un parabrisas” y agregó “esto es criminalizar la pobreza. Después se quejan de la inseguridad. Sacás al trapito de la esquina y en dos semanas está robando. Hay que atacar la raíz, no el síntoma”
