Durante los últimos años, el nombre de Mauricio Ríos quedó asociado a una serie de episodios que alcanzaron fuerte repercusión pública y judicial. Desde una resonante causa por usurpación durante la pandemia hasta el crimen ocurrido en el festejo de su cumpleaños, el empresario marplatense ha protagonizado hechos que lo ubicaron en el centro de la agenda periodística y expusieron sus vínculos con distintos sectores del poder político, judicial y policial.
La primera gran exposición pública de Ríos se produjo en 2020, en pleno aislamiento obligatorio por la pandemia de Covid-19. En ese contexto, una investigación judicial derivó en el desalojo de una lujosa vivienda ubicada en Cariló, conocida por su llamativo color rosa, que había sido denunciada como usurpada por su legítima propietaria.
La causa fue impulsada por la Justicia de Dolores, que ordenó un allanamiento en el inmueble tras la denuncia de la dueña, quien aseguró que la propiedad había sido ocupada ilegalmente durante la pandemia e incluso desde meses anteriores al inicio del aislamiento dispuesto por el Gobierno nacional.
Durante la investigación se determinó que Mauricio Ríos, junto con otras personas, entre ellas su esposa, se encontraba ocupando la mansión sin contar con la documentación que acreditara derechos sobre el inmueble. El caso generó una fuerte repercusión política en Pinamar, donde el entonces intendente Martín Yeza cuestionó públicamente la falta de respuestas judiciales frente al crecimiento de las usurpaciones en el distrito, utilizando el episodio como ejemplo de una problemática que, según sostuvo, afectaba a numerosos propietarios.
Dos años más tarde, el empresario volvió a ocupar el centro de la escena, esta vez por un hecho de extrema gravedad ocurrido durante la celebración de su cumpleaños.
La madrugada del 26 de junio de 2022, el salón del balneario Horizonte del Sol, donde Ríos festejaba un nuevo aniversario junto a familiares, amigos e invitados, fue escenario del asesinato del empresario Maximiliano Rihl. El autor de los disparos fue el exrugbier tucumano Piero Pinna, quien en ese momento mantenía una relación con Romina Ulloa, hija del empresario santacruceño Rudy Ulloa, exchofer del expresidente Néstor Kirchner.
Pinna luego de protagonizar un incidente en el salón de la fiesta, abandonó el salón y se dirigió hacia su automóvil con intención de retirarse del lugar. Sin embargo, fue seguido por Maximiliano Rihl, amigo de Núñez. En esas circunstancias se produjo el enfrentamiento fatal.
Pinna extrajo una pistola calibre 9 milímetros y efectuó varios disparos. Cuatro proyectiles impactaron sobre Rihl, quien sufrió heridas en la muñeca derecha, la rodilla derecha, el tobillo izquierdo y la región lumbar. Aunque fue trasladado de urgencia a un centro asistencial, falleció poco después como consecuencia de las lesiones.
