La ciudad de Mar del Plata fue escenario de una nueva ronda de negocios organizada por la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP), donde empresas y productores de distintos puntos del país buscaron generar vínculos comerciales y ampliar sus horizontes de negocios. Entre los participantes estuvo Francisco Kresteff, integrante de Patagonia Austral, acompañado por Facundo Gayo y Sol Vinent, quienes viajaron desde Chubut con el objetivo de presentar la producción de cerezas patagónicas y explorar oportunidades en el mercado bonaerense.
Kresteff explicó que el proyecto que representan tiene una larga trayectoria y nació hace dos décadas a partir de la unión de varios productores del sur chubutense. “El proyecto surgió hace aproximadamente 20 años. Se integró una cooperativa con varios productores del sur de Chubut y se comenzó a exportar el producto. La idea de participar en esta misión comercial es generar relaciones acá en Mar del Plata y fortalecer el mercado interno, porque la exportación ya la tenemos bastante consolidada”, señaló.
La cooperativa logró posicionarse en distintos mercados internacionales, aunque actualmente busca expandir su presencia dentro del país. En ese sentido, la marca Puente Colgante, destinada al mercado interno, ya tiene presencia en numerosas localidades.
Actualmente, los productores comercializan sus cerezas en Comodoro Rivadavia, Rada Tilly, Trelew, Puerto Madryn, Playa Unión, San Antonio Oeste, Viedma, Bahía Blanca y Pinamar, ciudad donde desembarcaron durante la última temporada estival.
Según destacó Kresteff, la recepción por parte del público ha sido muy positiva. “Tuvimos una muy buena devolución de la gente. Creemos que el producto es muy bueno y por eso sigue siendo aceptado en cada lugar donde llegamos”, afirmó.
Exportaciones que llegan a todo el mundo
La exportación constituye el principal motor de la actividad. Desde los primeros envíos realizados a comienzos de la década del 2000, la producción fue creciendo de manera sostenida hasta alcanzar cifras significativas.
Los principales destinos actuales son China, Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos, España y otros países de la Unión Europea.
“Casi el 75% de lo que exportamos va a Estados Unidos. También trabajamos mucho con Europa, China y Medio Oriente. Hoy tenemos una capacidad productiva cercana a los dos millones de kilos destinados a exportación”, detalló.
El crecimiento no sólo se refleja en los volúmenes exportados, sino también en la estructura productiva y laboral que sostiene la actividad. La cooperativa reúne unas 150 hectáreas productivas y genera cientos de puestos de trabajo directos e indirectos. “Estamos preparados para seguir creciendo. Nuestra idea a corto y mediano plazo es aumentar la superficie productiva, mejorar la logística y ampliar la capacidad de empaquetado. Sólo en la planta trabajan alrededor de 425 personas, además de unas 100 en el campo y otras 30 o 40 en los puntos de distribución”, indicó.
Kresteff aclaró además que la cooperativa exportadora y la marca Puente Colgante funcionan como estructuras independientes. “Puente Colgante es la marca que utilizamos para el mercado interno, mientras que la cooperativa reúne a todos los productores que exportamos en conjunto. Son dos empresas separadas”, explicó.
El clima, clave para la calidad de la cereza
Uno de los aspectos fundamentales para la producción de cerezas es el factor climático. Según explicó el productor, las bajas temperaturas son indispensables para que el cultivo alcance su máximo potencial. “Las horas de frío son fundamentales para que florezca la fruta. Sin temperaturas bajo cero no se produce el proceso necesario para que el árbol dé cerezas. Además, necesita cambios bruscos de temperatura”, sostuvo.
La implantación de un cerezo requiere paciencia. Desde la plantación hasta la obtención de una producción plena pueden transcurrir varios años. “Se planta un ejemplar joven y tarda aproximadamente cuatro años en comenzar a producir al ciento por ciento. La cosecha se realiza entre noviembre y fines de febrero, aunque el período fuerte dura alrededor de treinta días”, explicó.
La producción, además, requiere una enorme cantidad de mano de obra debido a la delicadeza del fruto. “La cosecha es ciento por ciento manual. Los dos millones de kilos se cosechan cereza por cereza. No existe otra forma si se quiere mantener la calidad del producto. Después se trasladan a la planta y todo el proceso de empaquetado se realiza por agua para evitar daños”, describió.
Un modelo que combina producción y empleo
Consultado sobre la realidad de otras economías regionales que han perdido superficie productiva frente a desarrollos inmobiliarios u otros emprendimientos más rentables, Kresteff atribuyó la continuidad del proyecto a la especialización alcanzada por los productores chubutenses.
“Los productores de cereza en el país son muy pocos. Nosotros estamos muy especializados y contamos con un gran conocimiento técnico sobre este cultivo”, señaló.
“Generalmente el gobierno provincial y los municipios nos dan una mano. Tanto las localidades donde producimos como la Provincia de Chubut colaboran con nosotros. Siempre hay cosas para mejorar, pero hemos recibido apoyo”, expresó al referirse al acompañamiento estatal, destacó el respaldo recibido por organismos provinciales y municipales, aunque consideró que todavía existen aspectos por mejorar.
Asimismo, reconoció que los costos operativos representan uno de los principales desafíos de la actividad. “Influye mucho el valor de los materiales y del empaquetado. Tenemos costos fijos muy altos, pero es la única forma de garantizar que la cereza llegue en condiciones de excelencia a cualquier parte del mundo”, afirmó.
La apuesta de los food trucks y el desembarco en Mar del Plata
Además de la comercialización tradicional, los productores desarrollan un innovador sistema de venta a través de food trucks especializados exclusivamente en cerezas. “La idea es generar una imagen uniforme, como una franquicia. Que una persona encuentre el mismo food truck en el sur, en Pinamar, en Cariló o en Mar del Plata. Nosotros realizamos la inversión, instalamos las heladeras y contratamos mano de obra local”, explicó.
El producto se comercializa en envases de aproximadamente 600 gramos y también en cajas de 2,5 kilos destinadas a regalos empresariales o compras de mayor volumen.
Durante su visita a Mar del Plata, los representantes de Patagonia Austral mantuvieron reuniones con autoridades municipales para avanzar en futuras iniciativas comerciales, y en ese sentido indicò que “estuvimos realizando gestiones en la Municipalidad y nos resultó muy útil haber venido personalmente. Muchas veces uno envía un correo electrónico y no obtiene respuesta. Estar acá permitió que nos conozcan y mostrar quiénes somos y qué hacemos”, concluyó Kresteff.
