Manuel García de la Mata advirtió sobre la necesidad de avanzar en el reuso del agua y la gestión hídrica

El Ingeniero Manuel García de la Mata, Director Industrial de Tratamiento de Agua de Fluence Corporation e integrante de la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reuso, participó del Congreso de Ingeenieros realizado  en Mar del Plata, donde expuso sobre el uso industrial del agua, el reuso y el tratamiento de residuos líquidos. En diálogo con el Retrato, analizó la situación actual de la gestión hídrica en Argentina, los desafíos pendientes y las alternativas que podrían garantizar el abastecimiento futuro del recurso.

Durante la entrevista, García de la Mata sostuvo que el país ha avanzado en algunos aspectos, aunque todavía existe un largo camino por recorrer en materia de aprovechamiento y reutilización del agua.

“No creo que estemos en pañales, pero hay mucho por hacer. Hay mucho por hacer en la gestión hídrica”, afirmó al ser consultado sobre el estado de desarrollo del sector en Argentina y en la provincia de Buenos Aires.

La necesidad de generar conciencia sobre el recurso

El especialista explicó que en la provincia existen realidades muy diferentes. Mientras que en el área de la cuenca Matanza-Riachuelo gran parte de los esfuerzos están orientados al tratamiento de aguas residuales y efluentes, en otras regiones la preocupación pasa por la disponibilidad futura del recurso.

“En Mar del Plata falta un poco de nivel de conciencia de que la fuente de agua, que es el acuífero, el agua subterránea, es finita. Se sigue explotando y sigue creciendo la demanda. En algún momento vamos a tener algún tipo de estrés en ese sentido”, alertó.

En ese marco, remarcó la importancia de promover políticas de uso eficiente y de planificación a largo plazo, especialmente en ciudades donde históricamente la disponibilidad de agua generó una sensación de abundancia permanente.

Otro de los temas abordados fue la posibilidad de utilizar agua de mar como fuente alternativa para consumo humano. Según explicó, la tecnología de desalación ya es una realidad en distintos puntos del país y del mundo.

“Es factible, sí, totalmente. De hecho, en la Patagonia ya hay dos plantas desaladoras que producen agua potable en la provincia de Santa Cruz. Eso ya habla de que es una alternativa viable”, destacó.

Sin embargo, aclaró que se trata de una solución cuyo costo es superior al de otras fuentes convencionales de abastecimiento.v“Claramente es más caro que sacar agua de un pozo. La pregunta es contra qué comparo. Si comparo contra no tener agua, en muchos casos deja de ser caro. Lo importante es analizar en qué contexto puede ser la solución adecuada”, explicó.

Infraestructura e inversión, claves para el futuro

Consultado sobre la posibilidad de aprovechar las abundantes lluvias que podrían registrarse durante fenómenos climáticos como El Niño, García de la Mata señaló que el principal obstáculo es la falta de infraestructura para captar y almacenar esos volúmenes de agua. “Para aprovechar esa agua hace falta infraestructura que la recolecte y la almacene. Hoy esa infraestructura no la tenemos”, indicó.

Asimismo, mencionó que una de las alternativas que podría evaluarse en Mar del Plata es el reaprovechamiento de las aguas residuales que actualmente son descargadas al mar a través del emisario submarino. “Se podría realizar un tratamiento adicional y reinyectar esa agua en el acuífero para evitar el avance de la salinización de las napas subterráneas. Son cosas que se pueden hacer, pero todas requieren infraestructura e inversión”, señaló.

Finalmente, el integrante de la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reuso reflexionó sobre el grado de conciencia que existe en la sociedad argentina respecto al valor estratégico del agua. “Algunos argentinos tienen mucha conciencia y otros no tienen ninguna. Tiene que ver con la zona geográfica donde viven. En Mendoza, San Juan o la Patagonia existe una fuerte conciencia porque el agua escasea. En cambio, en lugares donde históricamente hubo disponibilidad, como Mar del Plata, esa percepción es mucho menor”, concluyó.

Las declaraciones del especialista dejaron en evidencia que el desafío de los próximos años no solo pasará por incorporar nuevas tecnologías para el abastecimiento y tratamiento del agua, sino también por impulsar una transformación cultural que permita valorar un recurso esencial cuya disponibilidad ya no puede darse por garantizada.