Durante la jornada de cierre del Congreso de Ingeniería en la Industria Alimentaria 2026, el presidente de la Autoridad del Agua bonaerense (ADA), Damián Costamagna, planteó la necesidad de profundizar la conciencia social sobre el cuidado de los recursos hídricos, alertó sobre el cambio de paradigma global respecto del agua y expresó fuertes críticas hacia las políticas impulsadas por el Gobierno nacional en materia de infraestructura y servicios.
En diálogo con el Retrato , al término de su exposicion junto a la funcionaria mendocina Natalia Morales acerca del “El valor económico del agua en el dessarrollo sostenible”, sobre si el habitante de la provincia de Buenos Aires tiene real conciencia de la importancia del recurso hídrico, Costamagna consideró que la percepción social sobre la relevancia del agua suele intensificarse únicamente cuando su disponibilidad se ve amenazada por fenómenos extremos.
“La conciencia sobre el recurso hídrico aparece cuando la utilización, la disponibilidad o el acceso al agua se ven condicionados, como ocurre durante las inundaciones o las sequías”, sostuvo.
El titular de la ADA recordó que la provincia de Buenos Aires registra niveles de precipitaciones muy superiores a otras regiones del país, como Mendoza, aunque muchas veces esa abundancia no es valorada ni aprovechada adecuadamente.
Según explicó, el mundo atraviesa una transformación profunda en la manera de entender la gestión del agua. “Estamos pasando de una cultura de la abundancia del recurso hídrico a una cultura de la escasez. Hoy hay que administrar la escasez del agua, incluso cuando ingresamos en períodos climáticos como El Niño, que pueden generar mayores precipitaciones en algunas regiones”, afirmó.
En ese sentido, señaló que la Provincia se encuentra trabajando para enfrentar los nuevos desafíos vinculados al cambio climático y a la gestión sostenible del recurso. No obstante, advirtió que todavía existe un largo camino por recorrer en materia de concientización ciudadana.
“Creo que existe conciencia, pero no en la magnitud que se requiere para hacer un uso racional y sustentable del agua”, remarcó.
Privatización y control estatal: una mirada crítica
Consultado sobre los proyectos de privatización impulsados por el Gobierno nacional, Costamagna defendió el rol del Estado como organismo regulador y controlador de las actividades que impactan sobre el ambiente.
En ese marco, recordó declaraciones realizadas durante la campaña electoral por el actual presidente de la Nación respecto de la contaminación de cursos de agua y cuestionó esa visión.
“El mercado puede aportar soluciones, pero siempre dentro de un marco regulatorio y con un control estatal que prohíba o regule aquellas actividades que generan contaminación”, manifestó.
Para el funcionario bonaerense, la protección de los recursos naturales y el acceso universal al agua potable no pueden quedar librados exclusivamente a la lógica de mercado. Por el contrario, sostuvo que se trata de un derecho esencial cuya garantía requiere una presencia activa del Estado.
La experiencia de los años noventa y el futuro de AySA
Costamagna también se refirió a los antecedentes de privatización de los servicios sanitarios en Argentina y señaló que las experiencias pasadas dejaron resultados negativos en términos de expansión y cobertura.
“Ya vivimos este proceso en Argentina. Ninguno de los compromisos de expansión y optimización de los servicios de agua y cloacas se cumplió, y millones de habitantes quedaron sin acceso al agua potable”, aseguró.
Al analizar la situación actual de AySA, consideró que la empresa ya se encuentra atravesando una etapa de retracción en materia de inversiones.
“Hoy AySA no está invirtiendo en la expansión y optimización del servicio. Se dedica al mantenimiento de las redes existentes, pero no a ampliar la cobertura”, afirmó.
Según indicó, una eventual privatización profundizaría esa lógica, concentrándose exclusivamente en la operación de la infraestructura actual sin garantizar nuevas obras para incorporar usuarios al sistema.
“La pregunta es quién va a expandir los servicios. Si el Gobierno nacional clausuró la obra pública, tampoco lo hará una empresa privada si no existen incentivos o inversiones específicas”, planteó.
Fondo Hídrico, obras paralizadas y preocupación por el futuro
Uno de los cuestionamientos más severos estuvo dirigido al manejo del Fondo Hídrico de Infraestructura y a la paralización de obras estratégicas para la provincia de Buenos Aires.
Costamagna afirmó que los recursos destinados históricamente a infraestructura hídrica dejaron de utilizarse para ese fin. “El Fondo Hídrico fue utilizado para la timba financiera en lugar de destinarse a obras hidráulicas, de agua potable y de cloacas”, denunció.
El funcionario puso como ejemplo la situación de la cuenca del río Salado, donde se desarrolla desde hace años un Plan Maestro considerado fundamental para reducir el impacto de las inundaciones.
Explicó que los tramos 1, 2 y 3 fueron concluidos y destacó que la gestión provincial encabezada por Axel Kicillof fue la que más avanzó en el proyecto. Sin embargo, señaló que los trabajos correspondientes al tramo 4 quedaron paralizados tras la decisión del Gobierno nacional de detener la obra pública en 2023.
Además, indicó que la imposibilidad de avanzar en esa etapa impide liberar financiamiento internacional destinado al tramo 5, generando un cuello de botella que compromete la continuidad del proyecto.
Finalmente, Costamagna trazó un diagnóstico crítico sobre las perspectivas actuales para la provincia. “Con este Gobierno nacional el futuro, desde el punto de vista hídrico, social, económico y productivo, no es promisorio”, sostuvo.
No obstante, concluyó con una mirada política de expectativa hacia adelante: “Somos optimistas en que tenemos la fuerza y la capacidad para ofrecerle a la sociedad un camino distinto, y en eso estamos trabajando desde la provincia de Buenos Aires”.
