Arquitectos y Técnicos piden al Concejo que trate un Consejo Local de Hábitat archivado

El presidente del Colegio de Arquitectos del Distrito 9, Diego Domingorena, expuso ante el cuerpo legislativo la necesidad de crear un ámbito participativo de planificación urbana previsto por la legislación provincial pero nunca implementado en el partido. La iniciativa fue presentada por primera vez en julio de 2024 y archivada sin explicaciones, en abril de 2026 volvió a ingresarse y aún no fue convocada a comisión.

En la misma sesión en que los vecinos del barrio 2 de Abril expusieron los efectos de la falta de planificación urbana sobre sus viviendas, Diego Domingorena, presidente del Colegio de Arquitectura y Urbanismo de la Provincia de Buenos Aires Distrito 9, ocupó la Banca 25 para reclamar al Concejo Deliberante que trate un proyecto de ordenanza destinado a crear el Consejo Local de Hábitat, Vivienda y Derecho a la Ciudad del Partido de General Pueyrredon. La iniciativa, impulsada en conjunto con el Colegio de Ingenieros y el Colegio de Técnicos, fue presentada por primera vez en julio de 2024, archivada sin debate y vuelta a ingresar en abril de 2026. Hasta la fecha, ninguna comisión la convocó.

Una herramienta prevista por ley que el municipio no implementó

Domingorena explicó que el marco normativo para la creación del consejo ya existe. El Municipio de General Pueyrredon adhirió a la Ley Provincial 14.449 de Acceso Justo al Hábitat mediante la Ordenanza N° 22.014, norma que entre sus instrumentos de gestión urbana contempla expresamente los Consejos Locales de Hábitat. Mientras otras herramientas previstas por esa ley fueron incorporadas a la gestión local en distintos momentos, ésta, la de mayor carácter participativo, permanece pendiente de implementación.

La Ley 14.449, sancionada en 2013, complementa a la histórica Ley 8.912 de ordenamiento territorial, vigente desde hace casi medio siglo. Si la primera define dónde y bajo qué condiciones se puede construir, la segunda amplía esa mirada hacia una pregunta de cómo garantizar que todos los habitantes puedan acceder a un hábitat digno y a una ciudad más justa. “Las dinámicas urbanas actuales demandan instrumentos complementarios capaces de abordar problemáticas que hace medio siglo no tenían la dimensión que presentan hoy”, sostuvo el arquitecto.

El antecedente del proyecto actual se remonta incluso más atrás: el texto está basado en una reforma a un anteproyecto elaborado en 2017 por el Frente de Derecho al Hábitat y la Ciudad, que contó con el apoyo del Consejo Provincial de Hábitat y fue suscripto por 80 organizaciones de la sociedad civil, entre ellas colegios profesionales, sindicatos, organizaciones de derechos humanos y centros de investigación de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

Qué propone el consejo y cómo funciona

La propuesta busca constituir un ámbito permanente de diálogo y planificación en el que participen universidades, organizaciones sociales y sindicales, colegios profesionales, el Obispado, distintas áreas del Ejecutivo municipal y las cámaras empresariales vinculadas al desarrollo urbano. Sus recomendaciones tendrían carácter consultivo, participativo y no vinculante, sin condicionar las atribuciones del Ejecutivo ni del Concejo. “Nuestro objetivo no es imponer una visión determinada ni condicionar futuras gestiones de gobierno. Buscamos generar una herramienta institucional que trascienda las coyunturas políticas y permita construir políticas urbanas de largo plazo”, afirmó Domingorena.

El respaldo opositor y la conexión con el barrio 2 de Abril

La concejala Eva Ayala (oposición) respaldó la propuesta y trazó el paralelismo entre la denuncia de los vecinos del barrio 2 de Abril, expuesta minutos antes en la misma sesión, y la ausencia del tipo de planificación que el consejo vendría a institucionalizar. “Mar del Plata tiene desafíos grandes en relación al desarrollo urbano y al acceso al hábitat, y estas herramientas son absolutamente centrales”, afirmó, y recordó que hace más de una década el Plan de Acción del BID ya había planteado la pregunta de cómo pensaba crecer la ciudad. Esa discusión, dijo, nunca se saldó.

Ayala cuestionó la tendencia a tomar decisiones urbanas desde la improvisación y la urgencia, y vinculó esa dinámica con situaciones como la que describió la vecina del barrio 2 de Abril: “Una vecina del 2 de Abril tiene que acercarse ya envuelta en lágrimas, con toda la angustia que le genera cómo tiene que transitar sus días y cómo tiene que observar si va a llover o no para ver cómo va a ser su realidad”. La concejala instó a cada bloque a acercar su posición sobre el proyecto y a dar “una discusión seria por el crecimiento de Mar del Plata”, con o sin desacuerdos, pero con fundamentos.