El relevamiento municipal registró un salto del 29% en un solo año. Se duplicó la cantidad de mujeres, crecen los adultos mayores que cobran jubilación y aún así no pueden pagar un alquiler, y la salud mental emerge como uno de los ejes más críticos.
El invierno llega con un número preocupante. 431 personas viven en la calle o en dispositivos de asistencia en la ciudad. El dato surge del relevamiento realizado entre fines de abril y comienzos de mayo por el Departamento de Asistencia Crítica y Urgencias Sociales de la Municipalidad, con participación de la Dirección de Políticas de Género, la Dirección de Discapacidad y el Departamento de Gestión Social Territorial. Son 96 personas más que en 2025, un crecimiento del 29% en un año, y la cifra más alta desde que existen registros comparables.
Cabe destacar que el número dado oficialmente no refleja con exactitud lo que se ve en las calles de manera cotidiana, por lo que no sería extraño que de ajustarse el relevamiento el número crecería notablemente.
Una curva imparable
En 2021 el relevamiento contabilizó 209 personas en situación de calle o en paradores. En 2022 fueron 210 y en 2023, 220. La curva se aceleró en 2024, cuando el registro trepó a 301, y volvió a escalar en 2025 hasta las 335. Este año el salto fue el más pronunciado de la serie.
Del total de 431 personas relevadas, 296 fueron encontradas durmiendo directamente en la vía pública. Casi el 70% del total. El resto estaba alojado en los paradores Nazaret y Las Américas y en el hogar Hijos de María, los únicos dispositivos de alojamiento con los que cuenta el municipio para esta población. El incremento de quienes duermen en la calle fue del 20%.
Las mujeres
El informe detecta un cambio en la composición del fenómeno que obliga a repensar las respuestas institucionales. Las mujeres en situación de calle se duplicaron en un año, pasaron de 36 en 2025 a 68 en 2026.
Según el documento, el consumo problemático de sustancias aparece como el factor más frecuente en los relatos de estas mujeres, pero no el único, la pérdida de empleo, la ruptura de los lazos familiares y la ausencia de redes de contención conforman un entramado de vulnerabilidades que se potencian entre sí.
A esto se suma la estigmatización vinculada a la maternidad. El informe señala que muchas de las mujeres relevadas “cargan con una impronta negativa desde una posición moral” y reciben cuestionamientos sobre si son o no “buenas madres”.
El área responsable del censo reconoció que las respuestas institucionales actuales resultan “fragmentadas” y que es necesario articular de manera formal con Políticas de Género para abordar a este grupo de manera específica.
Quiénes son y de qué viven
La mayor concentración de personas relevadas tiene entre 30 y 49 años. El grupo de 30 a 39 años reúne a 130 personas, el más numeroso de la serie. Le siguen quienes tienen entre 40 y 49 años, con 114 casos. También se registraron 63 personas de entre 50 y 59 años y 36 mayores de 60.
En cuanto a los ingresos, el panorama es claramente crítico. Solo siete personas declararon contar con empleo formal. Setenta y dos obtienen algún ingreso a través del trabajo informal, como cuidado y lavado de vehículos y venta en ferias populares. Setenta y seis aseguraron no tener ningún ingreso. Y 219 no pudieron o no quisieron precisar su situación económica.
Jubilados que no llegan al alquiler
Por otro lado, se detectó un crecimiento de personas mayores en situación de calle que perciben una jubilación o pensión. El relevamiento contabilizó ocho jubilados y siete pensionados entre las personas asistidas o censadas en la vía pública.
“Ellos argumentan que sus ingresos no son suficientes para afrontar el pago de un alquiler y cubrir sus necesidades básicas de alimentación, medicación, entre otras”. No se trata de personas sin ingresos, sino de personas cuyos ingresos no alcanzan para sostener una vida digna.
Salud mental y consumos: el nudo más difícil
El relevamiento identificó 46 personas con trastornos vinculados al consumo problemático de sustancias y otras 22 con diagnósticos de salud mental. Son los dos grupos más numerosos entre las problemáticas sanitarias detectadas. A esto se suman enfermedades respiratorias (6), infecciones (8), diabetes (5), problemas coronarios (5) y tres casos de cáncer.
El informe advierte que la mayoría de esta población solo accede al sistema de salud ante urgencias y que la adherencia a tratamientos prolongados es baja. Se trata de personas que, en muchos casos, no tienen dirección postal, lo que dificulta también el acceso a turnos médicos, trámites y prestaciones sociales.
Lo que el municipio propone
Frente a este escenario crítico, el Departamento de Asistencia Crítica y Urgencias Sociales formuló una serie de líneas de acción. Entre ellas, ampliar la capacidad de los espacios de alojamiento, abrir un centro de día en articulación con la Secretaría de Salud, sumar duchas matutinas independientes de los paradores, generar instancias de capacitación laboral y fortalecer el trabajo con organismos especializados en consumos problemáticos.
El área reconoció que la demanda supera la respuesta actual y que es necesario “ampliar el abanico de respuestas ante el crecimiento de la población en situación de calle y a la complejidad de sus realidades”.
Con 431 personas durmiendo en la calle en el arranque del invierno, el número que sigue creciendo año a año y una red de asistencia que el propio municipio reconoce como insuficiente, lo que viene después dependerá de decisiones que aún no se tomaron.
