La jefa de la industria alimentaria advierte que la presión fiscal le cuesta caro a la Argentina exportadora

La presidenta de COPAL, Carla Martin Bonito, visitó Mar del Plata en el marco del Congreso de Ingeniería en la Industria Alimentaria 2026 y apuntó a la brecha tributaria con el mundo como el principal freno al crecimiento del sector.

Desde este miércoles 17 y hasta el viernes 19 de junio, el Hotel Provincial GH es sede del Congreso de Ingeniería en la Industria Alimentaria 2026. El encuentro convocó a referentes académicos, empresarios y funcionarios del sector para debatir los desafíos del crecimiento. Entre los protagonistas de la jornada estuvo Carla Martín Bonito, presidenta de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), la entidad federal que reúne a 34 cámaras sectoriales de la industria de alimentos y bebidas de la República Argentina y abarca un universo de 14.500 empresas en todo el país.

En diálogo con el Retrato, la economista diagnosticó los límites estructurales que enfrenta el sector.

El congreso y la ciudad

Martín Bonito llegó a Mar del Plata con una lectura positiva del evento. “El congreso con una convocatoria muy importante, reuniendo desde el sector académico, el sector empresario, presencia también de funcionarios y todos los que participan de esta actividad productiva”, definió. Para ella, el foco del encuentro está bien puesto: “Es un congreso que está focalizado en conversar y profundizar sobre los desafíos del crecimiento para la industria de alimentos y bebidas”.

El congreso aborda temas vinculados con innovación tecnológica, sostenibilidad, regulación, economía circular y desarrollo productivo. Un menú temático que refleja la complejidad de un sector que, según la propia COPAL, es el más importante de la economía argentina.

El peso de los impuestos

El mayor obstáculo para la exportación es sistémico. “Los factores que de alguna manera limitan esas posibilidades de crecimiento real están vinculados en primer lugar a la competitividad sistémica”, planteó la especialista.

La presión fiscal sobre el precio final de un alimento en Argentina ronda entre el 40 y el 50 por ciento. “Los países que exportan a nivel global lo hacen con una presión fiscal promedio en torno al 20, 25%”, advirtió. La brecha es enorme y la consecuencia, es que la industria local compite con una mochila fiscal que sus rivales internacionales no cargan.

A esto se suma otro factor que la presidenta de COPAL identificó, que son los costos logísticos. “Todas las situaciones que impactan sobre las posibilidades de generar un sistema eficiente, los déficits en infraestructura, la necesidad de una mayor conectividad”, enumeró. Son los mismos problemas estructurales que el sector viene denunciando desde hace años y que el congreso intenta volver a poner en agenda.

Consumo en rojo y recuperación desigual

La caída del consumo interno es otra herida abierta. Martín Bonito fue cauta sobre el tema pero no ocultó la realidad: “El consumo interno está en terreno contractivo” admitió. Sin embargo, matizó el panorama con cierta expectativa: “Lo que es la actividad industrial de nuestro sector hoy se encuentra reactivándose de forma despareja, de forma heterogénea, a distinto ritmo, pero con la expectativa de que este sendero de recuperación empiece a consolidarse”.

La condición que marcó para que esa recuperación sea sostenible es la misma que el Gobierno viene intentando sostener: “En la medida que podamos mantener esa desaceleración de los niveles de inflación, eso permite sin ninguna duda recomponer no solamente el poder adquisitivo y los ingresos de la población, también los ingresos de los sectores productivos”. 

Mar del Plata bajo la lupa

Mar del Plata pasa por una fuerte crisis laboral y gremial en las plantas procesadoras de pescado en tierra, provocada por la fuga del marisco crudo hacia el exterior, específicamente Paraguay, porque a las empresas les resulta mucho más barato y rentable procesarlo allá.

La especialista relató que, en el marco del congreso, conoció el caso de una empresa local que eligió el camino contrario: “Una empresa de Mar del Plata que no exportaba y que hoy se anima a hacerlo, obviamente con todo un desarrollo y un proceso de muchísima inversión y de muchísima inteligencia comercial”. La describió como un ejemplo de lo que el sector necesita multiplicar: “Entendiendo que Argentina necesita exportar para crecer y que esta empresa también identificó en la actividad exportadora nuevas oportunidades para expandir su producción”.

No se trata solo de voluntad, aclaró. Es una actitud que requiere que el entorno externo acompañe al esfuerzo interno: “Es cuestión de compatibilizar obviamente el entorno puertas adentro con el entorno puertas afuera. Ese mix de competitividad y eficiencia y productividad a nivel de cada una de las empresas para poder generar siempre mayor escala y nuevas oportunidades”.