El Colegio de Arquitectura y Urbanismo de la Provincia de Buenos Aires Distrito 9 dio a conocer los resultados del Concurso Provincial de Ideas para la puesta en valor del complejo balneario. El fallo del jurado fue unánime, aunque la naturaleza no vinculante del certamen y la disputa entre el Municipio y la Provincia dejan en suspenso la materialización de las propuestas.
Los arquitectos Guillermo Alejandro Lesch y Leticia Alfaro se alzaron con el primer premio del Concurso Provincial de Ideas para la puesta en valor arquitectónica y paisajística del Complejo Punta Mogotes, organizado por el Colegio de Arquitectura y Urbanismo de la Provincia de Buenos Aires Distrito 9 (CAUBA D9). El jurado, integrado por representantes del Colegio, la Administración Punta Mogotes y el Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica, emitió su fallo por unanimidad en las jornadas del 28, 29 y 30 de abril.
Diego Domingorena, presidente del CAUBA D9, explicó a el Retrato que la propuesta ganadora es la que mejor interpretó las bases del concurso. El eje central no es la construcción de nuevas estructuras sino la refuncionalización de las existentes: “Reacomodar y refuncionalizar, no demoler ni hacer nada nuevo”, sintetizó. La propuesta apunta a transformar lo que hoy es percibido como una “jungla de asfalto”, es decir, una extensa playa de estacionamiento sin tratamiento paisajístico, en un espacio permeable que integre visualmente las lagunas del área.
Otro eje central es la conectividad entre el barrio y el complejo, hoy prácticamente inexistente por la presencia de barreras arquitectónicas. El proyecto busca además que las instalaciones funcionen todo el año y no solo en temporada de verano, a través de una refuncionalización de los edificios existentes orientada a la sostenibilidad y la armonía con el paisaje.
Los premios y las menciones
El segundo premio correspondió al equipo conformado por los arquitectos Damián Basalo, Adrián Olivero, Matías Zoppi y Rubén Zoppi, con un amplio grupo de colaboradores. El tercer premio fue para el Mg. Arq. Juan Martín Flores, con asesores en paisaje especializados. El certamen también otorgó dos menciones honoríficas, una de ellas al equipo encabezado por los arquitectos Pablo Fidel Rescia y María Hilda Macías, y otra al liderado por Marcelo Fabián Alberola y Manuel Cejas.
El conflicto político que pone en duda la ejecución
El dato que condiciona el futuro del proyecto es el carácter no vinculante del concurso. Al tratarse de un concurso de “ideas”, el promotor, en este caso la Provincia de Buenos Aires, no está obligado a respetar ninguna de las propuestas ni a convocar a los arquitectos ganadores para la ejecución. “El rol de los profesionales que ganaron tendrá que ver con la importancia que le dé el promotor: si los convoca, no los convoca, si los hace partícipes o no”, aclaró Domingorena.
A esa incertidumbre técnica se suma un conflicto político de fondo que consta de larga data, el Municipio de Mar del Plata se ha manifestado en contra de cualquier reforma en el complejo, en el marco de una disputa jurisdiccional y judicial con la Provincia que el CAUBA D9 prefiere no arbitrar. “Nosotros estamos abstraídos de este conflicto, es un problema político, administrativo y judicial que nos excede”, señaló Domingorena, aunque no ocultó su preocupación por el destino del trabajo realizado. “Es una pena que por estas cuestiones el proyecto quede en una carpeta y no se lleve a cabo”, afirmó.
El financiamiento tampoco está definido. Domingorena mencionó como posibilidades que los concesionarios del complejo contribuyan parcialmente a la obra pública, o que la Provincia acceda a un crédito internacional, aunque reconoció que ambas alternativas escapan al ámbito del Colegio. Sobre el impacto económico y laboral, subrayó que sería “virtuoso” que la mano de obra y los proveedores sean mayoritariamente locales, para que el complejo devuelva a la ciudad “este círculo virtuoso de la industria de la construcción”.
La posición del CAUBA D9
El Colegio celebró la concreción del certamen como reafirmación de una herramienta que considera fundamental para la producción de ciudad: transparente, participativa y técnicamente rigurosa. En su posicionamiento institucional, destacó que las bases del concurso incorporan criterios que promueve de manera sostenida, como la accesibilidad, preservación ambiental, puesta en valor del patrimonio y eliminación de barreras físicas y sociales. “Estamos convencidos de que el producto es el mejor y es el que tiene que materializarse ahí”, concluyó Domingorena.
