Mar del Plata habla del escándalo de Adorni entre la decepción y la práctica “argenta”

El escándalo por los USD 500.000 no declarados del jefe de Gabinete se comenta en las veredas marplatenses. el Retrato salió a la calle y encontró posiciones que van desde la relativización hasta la decepción, todo teñido por la desconfianza a los gobiernos.

Manuel Adorni, jefe de Gabinete de la Nación, admitió haber ocultado alrededor de medio millón de dólares en sus declaraciones juradas como funcionario público. Los fondos, según explicó, provienen de ahorros acumulados junto a su esposa durante años en el sector privado y de ganancias obtenidas con inversiones en criptomonedas realizadas entre 2014 y 2018. La admisión contradice al menos tres declaraciones públicas previas en las que Adorni había sostenido que sus declaraciones juradas estaban completas y no ocultaban información alguna.

El presidente Javier Milei ratificó públicamente su respaldo al funcionario y descartó pedirle la renuncia. La única voz disidente dentro del oficialismo fue la de la senadora Patricia Bullrich, quien calificó la situación como “una omisión ética” y subrayó que el gobierno tiene la moral como política de Estado.

La decepción del votante

Darío Lambrechts planteó el caso desde el del votante que esperaba algo diferente. “Una persona que se encuentra con poder y dinero turbio no hace lo que hizo. Una decepción total. Y también Milei, que no hizo lo que prometió en campaña: sacar a las patadas a quienes mostraran corrupción”, señaló. Para Lambrechts, el hecho de que el presidente no haya apartado a su funcionario tiene una explicación política: “Está tan comprometido como Adorni, por eso no lo saca.”

Gastón Horacio por su parte opinó: “Encanutar y disimular tus ingresos es el manual de supervivencia argento. Pero de ahí a robar al erario público hay un gran salto moral y punitivo. Hay que probar si robó y, si no, dejar vivir.” Sin embargo, agregó que la gestión del escándalo agrava el problema: “Creo que fue imprudente. Se le armó lío y lo resolvió mal: quiso tapar los problemas con otros mayores y quedó como mínimo atrapado en su propia telaraña.”

“Está hundiendo al gobierno”

La lectura más política vino de Jimena Marsilli, que no puso el acento en la cuestión moral sino en las consecuencias para la gestión: “Es un lastre. Está hundiendo al gobierno. Y si no hubiera sido tan soberbio cuando empezó todo esto, con el viaje de su mujer, y desactivaba la bomba entonces, hoy no le explotaba en la cara.” También apuntó a la interna: “Varios ministros le dijeron a Milei que si no lo echan, renuncian. Los hermanos no lo quieren soltar porque mucho de esto tiene que ver con la causa Libra.”

Sobre ese último punto no hay confirmación oficial, pero es un hecho que Milei y Karina Milei han mantenido una postura de blindaje político al funcionario desde el inicio de la investigación.

“Hace lo que hace todo el mundo con dos dedos de frente”

Gabriel González, kiosquero de Independencia casi Luro, admitió que para él, el caso Adorni es el espejo de una práctica ya instalada. “Todos nos refugiamos décadas en negro por la voracidad fiscal argentina. Muchos aún lo hacen porque sigue siendo alta. Yo quiero ver cuántos de los que lo señalan pagan todos sus impuestos y piden factura al verdulero”, afirmó en diálogo con el Retrato. Sobre si Adorni debería irse: “No, ¿por qué? Hace lo que hace todo el mundo con dos dedos de frente.”

Elvio Garzón, también presente en ese mismo kiosco, fue más escueto, pero eligió la misma referencia política que la jefa del bloque de senadores libertarios: “Opino como dice Bullrich: lo de Adorni es una omisión ética grave.

El caso en números

Adorni enfrenta dos causas judiciales, una por presunto enriquecimiento ilícito, que investiga el origen de los fondos con que aumentó su patrimonio en los últimos años, y otra por negociaciones incompatibles con la función pública. La Justicia solicitó ya a la Oficina Anticorrupción la nueva declaración jurada rectificativa, y el fiscal Pollicita busca determinar si existió efectivamente la inversión en criptomonedas que permitiría justificar los USD 300.000 declarados como ganancia.

La sensación general en la gente, al final, es que el caso Adorni no escandaliza tanto por lo que revela de él, sino por lo que confirma del sistema en el que todos viven.