La demora del boleto universitario, una maniobra empresarial, contra los estudiantes

  El Boleto Especial Educativo lleva meses con demoras, errores de acreditación y respuestas que no llegan. Con el boleto plano en $1.922, quienes no tienen el beneficio activo afrontan gastos de más de $120.000 mensuales en transporte.

El Boleto Especial Educativo es, en teoría, un derecho. 45 viajes mensuales acreditados en la SUBE para estudiantes de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP). En la práctica, el 96% de los estudiantes declaró haber tenido algún inconveniente con el sistema, el 71,4% aseguró que nunca recibió una respuesta del Ministerio de Transporte ante reclamos o consultas, y el 57,7% considera que el beneficio no es suficiente para sostener su trayectoria universitaria. Los datos son del relevamiento que la Federación Universitaria Marplatense (FUM) lanzó para construir un diagnóstico e impulsar modificaciones en la normativa vigente.

Lo que cuesta no tenerlo

Con el boleto plano en $1.922 desde el 1° de junio, y tomando como referencia el patrón de movilidad relevado en encuestas anteriores de la FUM de 14,8 viajes semanales en promedio, el gasto asciende a $28.446 por semana y ronda los $123.000 mensuales.

Camila Benitez, ingresante de Psicología, describió la situación: “Hice el trámite por SIU Guaraní, registré la SUBE y esperé. En teoría tenía que acreditarse, pero en la terminal apoyo la tarjeta y no pasa nada. En ventanilla nadie sabe decirme si es tema Provincia o mío”

Kevin Araya expone el otro extremo del problema, cuando el beneficio no alcanza. “Vivo lejos del complejo. Para llegar tengo que combinar: dos colectivos para ir y dos para volver. Tengo el boleto acreditado pero no me alcanza. Son 8 lucas por día”

El circuito del reclamo

El problema también son las vías de reclamo en sí. Hay un Formulario de Consultas y Reclamos de Boleto Estudiantil en la página de la Provincia de Buenos Aires, pero nada más, no hay número de teléfono, ni cualquier otra vía de contacto para saber el estado del transmite, o se recibe, o no se recibe. Rubén Bertani lo plantea: “Lo pedí pero ya era después de mitad de mes. Nadie te explica claro que si lo pedís desde el 17, recién lo ves reflejado más adelante. A mí se me van cuatro lucas todos los días por ahora. Ya estamos terminando el cuatrimestre. ¿Quién me lo devuelve?”

Valentina Cabrera suma otra capa al problema: “Un mes no acredité porque no estaba. Después me enteré de que las precargas podían vencer. Y ahí arranca el circuito eterno del reclamo. A mí me pasó, pero tengo compañeras que no. No sé cuál es el criterio.” Cabrera toma seis colectivos en su jornada habitual, cuatro para ir y volver de la facultad, dos más por su trabajo.

Sebastián Ramírez, que está en su último año, ya tiró la toalla: “Tuve dos años consecutivos problemas con la SUBE. Ya este año ni me esfuerzo, porque te haces malasangre. Directamente vengo en bici. Es un bajón porque hay días que llueve, o que no tengo ganas. El año pasado me lo pusieron directamente al final del cuatrimestre.”

Guadalupe Casuto encontró una salida que cada vez crece más entre los estudiantes: “Me organizo con las chicas y tomamos Uber o DiDi. Sale más barato. Entre tres pagamos entre $1.000 y $1.500. Y pasa por la puerta de casa. Nosotras somos tres que vivimos cerca, en el centro.”

La FUM y los pedidos de respuesta

Rosella Pasetti, representante de la mesa ejecutiva de la FUM, señaló que el Ministerio tarda más de un mes en resolver un problema y que la federación lleva más de un año solicitando la conformación de una mesa de trabajo para analizar la normativa y ampliar el beneficio.

Según la propia universidad, los nuevos inscriptos en el ciclo 2026 comenzaron a percibir el beneficio a partir de mayo, dado que la inscripción se realizó en marzo y la adjudicación se procesó durante abril. Para los que ingresaron fuera de plazo, o cuyo trámite quedó trabado en el sistema, no hay fecha ni mecanismo claro de resolución.