El secretario general de UTHGRA advierte que la ocupación hotelera no supera el 20% y podría llegar al 35% con suerte. Sin turismo social, sin Previaje y con salarios que perdieron 30 puntos desde diciembre de 2023, el sector mira el feriado de Güemes con más angustia que expectativa.
El Gobierno nacional confirmó un fin de semana largo para el 13, 14 y 15 de junio, con feriado el lunes por el Paso a la Inmortalidad del General Martín Miguel de Güemes. En cualquier otro contexto, tres días consecutivos serían una bocanada de aire para la hotelería y la gastronomía de Mar del Plata. No es el caso. Pablo Santin, secretario general de UTHGRA, aclara el panorama, las reservas están en el piso y el panorama no invita al optimismo.
Los números que preocupan
Si bien las mediciones no son definitivas, Santin adivierte que “no hay más de un 20% de ocupación hotelera”, señaló en diálogo con el Retrato. Y proyectó: “Creemos que con toda la fuerza puede andar en un 35% o un 40%, pero viene muy bajo”.
El número contrasta con lo que Mar del Plata supo ser en los fines de semana largos de temporada baja, una válvula de escape para el turismo del AMBA, capaz de llenar hoteles de la costa con pocas horas de anticipación. Por ahora esa dinámica no aparece.
“La expectativa es baja porque los niveles de ocupación de reservas son bajísimos”, definió el dirigente. “No hay muchos indicios de que tengamos un gran movimiento turístico este fin de semana, más aún si tomamos como referencia los fines de semana largos de marzo, abril y mayo”, advirtió. “Acá el problema pasa porque no hay guita en el bolsillo del laburante y de una clase media que tiende a desaparecer”.
Le falta una rueda al turismo
En paralelo a la caída del poder adquisitivo, Santin señala otro factor que golpea de manera particular que es la desarticulación del turismo social. Congresos, eventos institucionales, turismo de jubilados, turismo joven y el programa Previaje, que en su momento actuó como traccionador directo de reservas, dejaron de operar como motores del sector.
“Hoy al laburante eventual casi no se lo está llamando porque, para colmo, estamos en un momento donde tampoco hay congresos ni eventos”, explicó el dirigente “Cuando vos generás un programa de viaje, arranca toda la rueda: el turista gasta, genera empleo, el empleado también gasta, arranca la hotelería, la gastronomía, los kioscos, los talleres. Arranca todo”. La contracara es que “cuando vos metés un freno de mano como el que tenemos ahora, no arranca nada”.
Asfixia fiscal y alquileres: negocios que no aguantan má
Los locales gastronómicos del centro y de la calle Güemes también muestran señales de deterioro. Santin apuntó a la presión tributaria como el factor de fondo que hace insostenible la ecuación para muchos comerciantes, más allá del nivel de alquileres.
“De cada $100.000 que facturás, el 21% se lo lleva el Estado por el IVA. Después tenés un 30% de Impuesto a las Ganancias”, detalló. Lo que queda apenas alcanza para sostener la operación en un contexto de consumo deprimido. “Hoy hay una rentabilidad muy baja que, al no haber consumo para paliarla, se siente muchísimo”, sostuvo.
“Ya no está aguantando nadie. Se está viendo que los negocios se están desmoronando y empiezan a cerrar porque no tienen consumo”. Y rechazó cualquier lectura simplista del fenómeno: “No se trata de empresarios contra trabajadores, se trata de lógica. Si abrís un negocio, tenés alquiler, impuestos, sueldos, cargas sociales, y te entran cinco mesas por día: te vas, no te rinde. Esa es la triste realidad de nuestra actividad hoy”.
