Cuidacoches, personas que pernoctan en la vía pública e intimidación a comerciantes motivaron una concentración en Alem y Rodríguez Peña. El reclamo se cruza con la polémica reforma de la Ordenanza 14.000, que habilitaría DJs, baile y horarios extendidos hasta las 4 en locales gastronómicos.
Vecinos y comerciantes de Playa Grande se concentraron este lunes en la esquina de Alem y Rodríguez Peña para reclamar mayor seguridad. La convocatoria, organizada luego de que los reclamos formales ante el municipio y las dependencias policiales no obtuvieran respuestas sostenidas, reunió a residentes con años de historia en el barrio y a comerciantes que describen una situación de deterioro progresivo. Pero el reclamo no se agota en el presente, la inminente reforma de la Ordenanza 14.000, que habilitaría DJs, baile y horarios extendidos hasta las 4 de la madrugada en locales gastronómicos, podría ser, a falta de controles pertinentes, el principal agravante de la situación.
Los problemas de hoy
Carlos Carricart, uno de los vecinos que organizó la movilización, describió los frentes abiertos. “Estamos en un contexto de inseguridad: tenemos el tema de las motos en la rotonda, que fue difundido en medios nacionales, y el tema de los cuidacoches”, enumeró en diálogo con el Retrato. “Hemos agotado las instancias de reclamo y nos damos cuenta de que los problemas se reiteran y no se resuelven”.
Oscar Balmaceda, vecino del barrio desde hace 52 años, detalló la situación: “Hay gente que cobra por estacionar en espacios públicos, pero esa misma gente después se queda en el barrio, no se va. Duermen en los decks de los negocios, extorsionan a los comerciantes porque hay que darles de comer, si no, tenés un problema. Te echan a los clientes también, porque si venís a estacionar y te sugieren que vale 20.000 pesos hacerlo en un espacio público”. Ambos vecinos aclararon que no ignoran la dimensión social del problema, pero insistieron en que las soluciones deben venir de las autoridades con herramientas concretas.
La reforma que enciende la alarma
El conflicto no se circunscribe a la seguridad inmediata. La Ordenanza 14.000 regula los espectáculos en espacios gastronómicos, centros culturales, clubes, hoteles y salones de convenciones de General Pueyrredón, y en su versión vigente estipula multas para quienes propongan bailes o DJs en sus locales. El oficialismo, a través del concejal Marcelo Cardoso de Vamos Juntos, presentó un proyecto para modificar varios artículos de esa norma, habilitando DJs, performances y el baile, y extendiendo el horario de funcionamiento hasta las 4 de la madrugada.
El intendente Agustín Neme salió a defender públicamente la iniciativa, que comenzó a tratarse en la comisión de Industria del Concejo Deliberante. Desde el oficialismo, el argumento es que el proyecto busca actualizar una normativa que, según sus impulsores, involucra a más de 700 locales, impulsa el consumo y sostiene miles de puestos de trabajo.
Los vecinos de Playa Grande no están solos en su rechazo. Un grupo de vecinos de las calles Olavarría y Güemes formalizó su oposición ante el Concejo Deliberante, advirtiendo que la incorporación de DJs, grupos musicales y baile provocará “un deterioro mayor del barrio, con afectación al medio ambiente y una incidencia negativa sobre la vida de los vecinos”. En esa presentación invocaron explícitamente la experiencia de Alem: “No queremos un nuevo Alem”.
La memoria del corredor
Esa referencia no es abstracta para quienes viven en Playa Grande. Balmaceda abordó el antecedente: “Por eso estamos tan preocupados por la ordenanza 14.000. Porque es que vuelvan los lugares de esparcimiento con ese falso bailable espontáneo que le dicen, cuando sabemos que van a ser todos lugares bailables y no se va a poder vivir en paz. Ya nos pasó”.
Carricart, que también expuso en la comisión del Concejo Deliberante, recordó la experiencia “negativa del pasado”, cuando hubo una gran concentración de locales gastronómicos con habilitación bailable en la zona, y señaló que fue a partir de un trabajo vecinal sostenido y del acompañamiento de autoridades que se logró revertir esa situación. Hoy, dijo, los comerciantes del corredor con los que consultaron no tienen interés en la modificación: “La calle Alem está consolidada comercialmente. Los comerciantes con los que hablamos del rubro no tienen ningún interés en esa modificación”.
“Si no pueden controlar a 10 o 15 personas ahora, imaginate cuando tengan que controlar a miles de chicos”, planteó Balmaceda. Carricart lo formuló en términos institucionales: “No entendemos cómo nos agregan otro problema para el cual tampoco va a haber medios por parte de Nocturnidad o de Inspección General para resolverlo”.
