El secretario general de STIGAS alertó que la tercerización y los despidos en el sector gasífero debilitan la capacidad de respuesta ante emergencias. Mar del Plata, la ciudad con más usuarios de gas de la Costa Atlántica, no queda al margen del proceso.
La Federación de Trabajadores de la Industria del Gas Natural (FETIGNRA) declaró esta semana el estado de alerta nacional ante una ola de despidos y procesos de tercerización que avanza en empresas distribuidoras y transportadoras de todo el país. Paradójicamente, el sector atravesó en los últimos años uno de sus mejores momentos económicos, con balances favorables y aumentos tarifarios autorizados. Los recortes, entonces, no responden a una crisis operativa sino a una estrategia deliberada de reducción de costos laborales.
Ezequiel Serra, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria del Gas Natural y Afines del Sur (STIGAS), dialogó con el Retrato.
“Una tendencia que preocupa a toda la industria”
“Lo que estamos viendo en distintas distribuidoras y transportistas del país es una política de ajuste que busca reducir costos a través de la disminución de personal propio y la tercerización de tareas estratégicas”, afirmó Serra. “Esto no es un hecho aislado ni un conflicto puntual en una empresa. Es una tendencia que preocupa a toda la industria”.
Mar del Plata: más usuarios, misma dotación
“Mar del Plata es la ciudad con mayor cantidad de usuarios de gas natural de la Costa Atlántica y además abastece una región enorme que se extiende por gran parte de la costa y el centro bonaerense”, precisó Serra. Sin embargo, señaló que hace años el crecimiento de la dotación de trabajadores no acompaña el crecimiento de la demanda ni de la infraestructura. Las vacantes generadas por jubilaciones y retiros no se cubren, y eso, advirtió, “termina impactando en el mantenimiento, en las obras y en la capacidad de respuesta ante contingencias”.
La pregunta concreta es si una cuadrilla tercerizada puede atender con la misma eficacia una fuga de gas en pleno invierno “Una cuadrilla propia tiene capacitación permanente, conoce la red, conoce los materiales instalados, conoce los antecedentes de cada sector y trabaja todos los días bajo los protocolos específicos de la distribuidora. No estamos discutiendo la voluntad o la capacidad de los trabajadores tercerizados. Lo que estamos planteando es que la seguridad del sistema no puede depender únicamente de una lógica de reducción de costos. Cuando hablamos de gas natural hablamos de la seguridad de millones de personas. Una fuga no admite errores”.
Tarifas que suben, planteles que se achican
Esta misma semana, jubilados se movilizaron con frazadas en reclamo por el subsidio de zona fría que el gobierno nacional pretende recortar. La simultaneidad no pasó inadvertida para Serra: “En los últimos años las tarifas aumentaron muy por encima de los salarios y de los ingresos de muchos jubilados y trabajadores. Sin embargo, vemos menos personal, oficinas comerciales que cierran, obras paralizadas y problemas de inversión en infraestructura”.
La conclusión fue que “si los usuarios pagan más, resulta difícil entender por qué se despide personal o por qué se sigue avanzando con procesos de tercerización. Las tarifas tienen que servir para garantizar un servicio seguro, eficiente y de calidad. Y eso implica invertir en mantenimiento, en obras y en recursos humanos”.
La relación con Camuzzi y los pasos que siguen
Respecto del vínculo con la distribuidora en Mar del Plata, Serra sostuvo que el sindicato apuesta al diálogo institucional pero que existen “diferencias importantes respecto de la política de personal, la tercerización, el cierre de oficinas comerciales y la necesidad de mayores inversiones”.
Con el estado de alerta nacional ya declarado por FETIGNRA, el gremio evalúa los próximos pasos. “Nuestro objetivo principal es evitar que los despidos ocurran. Pero si las empresas persisten en este camino, la organización sindical va a utilizar todas las herramientas gremiales y legales que tenga a disposición”, advirtió Serra. Y cerró con una advertencia: “Lo que está en juego no son solamente puestos de trabajo. Está en juego el futuro de una actividad estratégica para el país y la calidad de un servicio esencial para millones de argentinos”.
