Las razones del reclamo y la sensación de que el tiempo pasa y las muertes no se detienen

Algunas vinieron con sus hijas, otras solas, otras en grupos de amigas. Pero entre las cientos de personas que colmaron este martes el centro de Mar del Plata para el undécimo aniversario de Ni Una Menos, las razones para estar ahí convergían en un mismo punto, la sensación de que el tiempo pasa y las muertes no se detienen.

el Retrato salió a escucharlas.

“El único que falta acá es el Estado”

Noelia Almada llegó a la marcha desde su lugar de docente. “Hay que estar siempre presente, porque cada vez más estamos invisibles para la sociedad”, afirmó en diálogo con el Retrato. Para ella, la convocatoria tiene también una dimensión pedagógica: “Soy docente, así que vengo para compartir a las infancias que desde chiquititas nos hagamos respetar, nos escuchemos y valoremos al que tenemos al lado”.

Sobre la evolución de estos once años dijo: “Con respecto a las marchas y a todos los que estamos comprometidos, siempre estamos acá al 100. Lo que falta acá es el Estado. Es lo único que falta, que no aporta nada”.

“No hace falta que sea una atrocidad”

Sofía Méndez es cantante, remarcó que el cambio cultural necesario empieza en los vínculos cotidianos, no en los casos que llegan a los medios. “Necesitamos que más varones en sus grupos de amigos lo empiecen a conversar, que se den cuenta qué actos de violencia no hace falta que sean una atrocidad para decir un montón”, sostuvo. “Son esos límites con los que se juegan y con los que después pasan un montón de cosas”.

Madre e hija en la misma marcha

Vanesa y Renata Sempe llegaron juntas. Para Vanesa, la movilización interpela a todas: “Esto nos interpela a todas porque vivas nos queremos, y esto no puede seguir ocurriendo”. Señaló que el desfinanciamiento de las políticas públicas desarmó lo poco que existía: “La mujer tenía muchas más posibilidades de denunciar, de sentirse segura. Había políticas públicas que eran notorias y ahora se está yendo todo al pasto”.

Su hija Renata puso el foco en la contradicción que le resulta más difícil de procesar: “Me parece algo súper injusto que vengan personas que nos digan que esto está mal, lo que hacemos de marchar y luchar por nuestros derechos”.

“Nos sentimos presas en libertad”

María Falcon y Macarena Ramírez vienen desde el primer Ni Una Menos. María señaló que el movimiento involuciona desde hace varios años: “Desde la pandemia para acá, en términos generales aumenta la violencia social y cualquiera puede decir cualquier cosa. Grupos que considerábamos aliados, de repente son opositores”. Remarcó el dato que sostiene la urgencia: en Argentina se mata una mujer cada 30 a 33 horas.

Macarena sumó la dimensión emocional que pesa en el día a día: “El hartazgo, la angustia, la sensación de sentirnos presas en libertad. No poder salir a la calle, tener miedo constantemente, no solo nosotras sino nuestras hermanas, sobrinas, nuestra familia”.

Ambas mencionaron como señal de alarma el intento de eliminar la figura legal del femicidio, una medida que, a su juicio, revictimizaría a las mujeres y borraría el reconocimiento jurídico de una forma específica de violencia.

“Siempre tenemos que estar peleando por algo”

Caterina Russo llegó pensando en los casos que los medios no cubren, en las charlas que los colegios no pueden dar, en las conclusiones que se sacan sin que nadie actúe. “Todos opinamos, todos decidimos, todos sacamos conclusiones, pero falta hacer cosas”, afirmó. Y apuntó a un problema que atraviesa la cobertura mediática: “Los medios ayudan, pero al mismo tiempo no, porque hay un morbo bastante fuerte. Siempre se le echa la culpa a la víctima y no se pone el foco donde tiene que estar, que es el asesino”.

Sobre la situación en Mar del Plata, reconoció que la contención real la da la propia comunidad, no la gestión municipal: “Si le vamos a pedir algo al municipio, no contamos con eso. Realmente ya no”. Y cerró con una reflexión que resume el estado de ánimo de muchas de las que estuvieron presentes este martes: “En estos 11 años han habido cambios, han mejorado algunas cosas, vamos a ser sinceros. Pero siempre falta, siempre falta. Y que los gobiernos dejen de apoyarnos es muy peligroso, realmente es peligroso”.