El sábado 6 de junio, a las 15, vecinos y vecinas se concentrarán en la rotonda del Faro para una segunda protesta con los mismos reclamos que el 23 de mayo llevaron a unas 80 personas a cortar parcialmente la ruta 11. Alfar tiene el agua de las napas contaminada, calles intransitables, luminarias rotas, recolección de residuos deficiente y un arroyo sin limpiar que, con las lluvias que se aproximan, amenaza con desbordarse.
Desde aquella primera movilización, el Municipio no se comunicó. Miguel Galliardo, presidente de la Asociación Vecinal de Fomento Alfar, lo confirmó en diálogo con el Retrato. La última reunión formal había sido el 8 de abril en la intendencia, junto a otras sociedades de fomento del sur. “Lo primero que nos dijeron fue que no había plata, que iban a tratar de ayudarnos”, rememoró. El 8 de mayo, Galliardo regresó a la intendencia para hacer seguimiento. El intendente no lo recibió. Lo atendieron en la secretaría y le pidieron que presentara una nota para solicitar una nueva reunión. Dos horas después lo llamó el secretario Pino: “Me preguntó qué pretendía con la reunión. Le dije: los mismos puntos que pedí un mes antes, qué solución me dan. Y no dan ninguna solución, por ahora no”.
En 2026, a buscar agua con bidones
El problema más grave, según Galliardo, es el agua. Una parte del barrio cuenta con red desde la primera etapa de obras financiada por OSSE, pero tres cuartas partes del Alfar todavía se abastece de napas. Estudios realizados por OSSE, laboratorios privados y la Universidad Nacional de Mar del Plata confirmaron la presencia de nitratos, hierro, residuos bacteriológicos, pesticidas y metales pesados en esas napas. El agua no es apta para consumo. “Estamos en el año 2026 y tenemos que ir a buscar agua a un tanque. Es una locura. Busco tres o cuatro bidones por día, 20 litros, para tomar y hacer una comida”, señaló Galliardo.
Actualmente avanza una segunda etapa de obras de red de agua, financiada por OSSE y ejecutada por empresa privada, que alcanzará unas 14 manzanas adicionales con cuotas de $40.000 mensuales durante 36 meses. Pero el grueso del barrio quedará sin cobertura. Un convenio anterior por el que OSSE repartía bidones a domicilio para adultos mayores, quienes por obvias razones no pueden trasladarse caminando hasta el tanque comunitario, caducó y no fue renovado.
La situación de las cloacas es aún más compleja. Las alternativas implican un costo de $4.000.000 por vecino, con el 50% al contado. “No están en condiciones de pagar eso. La mitad de la gente acá es jubilada”, afirmó Galliardo. El contraste es que en el barrio privado Sendero de Rumencó está financiando por cuenta propia toda la red troncal cloacal hasta las bombas ubicadas en el Alfar, las mismas bombas que durante años el Municipio y OSSE invocaron como excusa para no extender el servicio al barrio. “Decís: ¿cómo, para ellos sí y para nosotros no?”, planteó Galliardo.
El arroyo, las calles y el temporal que viene
Con la amenaza del Super Niño y las lluvias, Galliardo identificó como otras de las prioridades limpiar el arroyo Corrientes y reparar las calles. El arroyo, cuya limpieza corresponde a Hidráulica de Provincia, acumula juncos y ramas que, durante el temporal que azotó Mar del Plata semanas atrás, llevaron al cauce al borde del desborde. “Por suerte no desbordó, pero hubo mucho viento, cayeron árboles y ramas que están arrumbados en distintos lugares del barrio”. En Alfar, sin embargo, hay precedentes, en el 92 y en 2001 el arroyo desbordó y hubo que evacuar vecinos en bote.
Las calles de tierra son el otro flanco. Sin granza desde hace al menos dos años, se convierten en lodazales cada vez que llueve. “No tenés que andar con una 4×4, tenés que andar con un 8×8”, graficó Galliardo. Los chicos llegan embarrados a la escuela. Las luminarias rotas y escasas agravan la situación nocturna. La recolección de residuos, que solo opera tres días por semana, se vuelve aún más irregular cuando las calles no permiten el ingreso de los camiones.
“Somos 1500 familias y somos seres humanos”
El barrio Alfar tiene 60 años y creció significativamente durante y después de la pandemia. Galliardo estima que hoy alberga 1.500 familias. “Parece que las autoridades no tienen claro cuánta gente vive acá. Somos seres humanos, necesitamos un trato igual que los demás. Pedimos algo justo: que nos arreglen un barrio”.
La movilización del sábado partirá a las 15 desde la rotonda del Faro. Galliardo anticipó que esperan superar la convocatoria de la primera marcha: “Pagamos impuestos. Merecemos respeto”.
