Desde el lunes, cada vez que un marplatense sube a un colectivo paga $1.922. Ese número es el primero de una larga lista que llegó con junio, junto con el gas, la luz, el agua, y los alquileres. El Retrato salió a la calle a preguntar cómo lo está viviendo la gente.
Ocho mil pesos al dia
El cálculo aparece sólo entre los que se encuentran en la parada, cuatro colectivos diarios, casi $8.000 por jornada, cerca de $200.000 al mes solo en transporte. Ignacio Rodríguez, que trabaja de techista y se toma entre tres y cuatro colectivos por día, explica su punto de vista: “El problema no es solo el aumento, es que el sueldo no acompaña”. Martín Ledesma, con la misma cantidad de viajes diarios, completa la imagen: “Antes hacías un esfuerzo y te acomodabas. Ahora cada mes aparece algo nuevo. No es un aumento solo, es la suma de todo”.
“Pagás más por un servicio que es peor”
La calidad del servicio fue otro eje transversal. Sofía Bianchi, enfermera con turnos nocturnos, depende del colectivo sin alternativa: “Pagás cada vez más por un servicio que cada vez es peor. Una entiende que las empresas tienen costos, pero del otro lado estamos nosotros que pagamos y no recibimos nada a cambio”. Del otro lado, Patricia Temperan, cuyo empleador le cubre el pasaje, igualmente apuntó al estado de las unidades: “Si yo tuviera que pagar el colectivo hoy, no llego. Además del estado en el que se encuentran y lo maleducados que son muchos de los choferes no creo que se justifique. No es solo eso, toda Mar del Plata está sucia. Yo nací acá y me da mucha tristeza”.
El boleto estudiantil, otro año más con atrasos
Los retrasos en la acreditación del boleto estudiantil y universitario continúan siendo un obstáculo recurrente en Mar del Plata. A pesar de que los trámites de inscripción y renovación se habilitaron entre febrero y marzo a través de la Municipalidad de General Pueyrredon y del sistema SIU Guaraní de la UNMDP, muchos estudiantes siguen cursando sin recibir el subsidio, debiendo costear la tarifa plena de su propio bolsillo. Victoria Domijane, estudiante universitaria que toma dos colectivos por día, planteó este problema: “Tengo el trámite solicitado, se supone que todos los años te lo acreditan. Estoy cursando desde febrero y no me lo están acreditando. Muchos compañeros están en la misma situación”.
Una mas para las aplicaciones
La comparación con las aplicaciones de transporte apareció de forma espontánea en varias conversaciones. Muchos de los entrevistados se fijan primero en la aplicación de transporte antes de ir a tomar el colectivo. Es común la comparación de precios, muchas veces un viaje en Uber, DiDi o aplicaciones similares puede rondar los 2000 a 3000 pesos. Incluso menos si se elige la opción de moto. Cuando el viaje es compartido la oferta es mucho más tentadora e incluso beneficiosa.
El invierno que multiplica todo
El gas apareció inmediatamente después del colectivo en casi todas las conversaciones. Claudia Olhaberry, jubilada con tarifa diferencial, centró su preocupación en su hijo, que debió volver a vivir con ella porque el costo de vida independiente ya no le cierra: “Acá el gas no es un lujo, lo necesitás. Cuando sube eso, al jubilado o al trabajador lo mata”. Bianchi lo confirmó desde su propia situación: “Trabajo cuidando la salud de la gente y a veces vivo con frío en mi casa para no gastar de más”.
El comercio, apretado por los dos lados
Martín Aguirre, comerciante del centro y padre de hijos en edad escolar, describió la presión desde otro ángulo: “Te golpea por todos lados. Como vecino, con la luz y el gas. Y como comerciante, porque me sube la tarifa del local, que paga tarifa comercial, mucho más cara“. Reconoció que trasladar esos costos al precio de venta se vuelve inevitable, aunque lo resiste: “Sé que la gente no tiene plata, lo veo todos los días. Pero si no lo traslado, trabajo a pérdida”.
