Contessi: De 8 barcos en construcción se pasó a 3, el paciente ya está agonizando

Domingo Vito Contessi, referente del sector naval pesquero de Mar del Plata, expone el diagnóstico de un sector en crisis, morosidad histórica, 20 puestos de trabajo perdidos y un 2027 que define como “complicadísimo”. La rentabilidad negativa del 21% se agravó y nadie del Estado responde el teléfono.

Hace un mes, Domingo Vito Contessi advertía que la crisis pesquera iba a explotar. Hoy, casi cuatro semanas después, el cuadro se acerca a el de un sector pesquero comatoso, que muere sin que nadie lo escuche. Contessi, que investiga la problemática del puerto de Mar del Plata e integra la industria naval, habla de cómo su propio astillero pasó de tener 102 empleados a 82, de ocho barcos en construcción simultánea a tres, y de un horizonte de nuevas operaciones que se cierra. “El paciente ya está agonizando desde antes”, define.

La rentabilidad negativa que se sigue agravando

El dato central que Contessi repite desde hace meses sigue siendo el mismo, pero ya no alcanza para describir la situación actual, la flota fresquera opera con una rentabilidad negativa del 21%. Ese número, que surgió de un informe presentado el año pasado, se deterioró desde entonces por dos factores concretos, el aumento sostenido del precio del combustible y las tensiones por pretensiones de aumentos salariales, especialmente en los costos de descarga en Chubut, a días del inicio de la zafra de langostino.

“Se agravó, es insostenible”, resumió Contessi en diálogo con el Retrato ¿por qué entonces la flota sigue saliendo al mar? Por dos motivos, explicó. El primero es el diferimiento de obligaciones, proveedores sin cobrar, morosidad en niveles históricos. “Está muy difícil cobrar una reparación a un cliente de Mar del Plata. Las empresas de combustible están en una situación parecida, cada proveedor de la industria pesquera está en una situación parecida”, describió. El segundo motivo es el aporte directo de capital de los propios empresarios. “Hablás con un armador pesquero y te dice: estoy poniendo veinte o treinta mil dólares por mes de mis ahorros para solventar las pérdidas que me genera el negocio”. 

A eso se suma lo que Contessi llama “ir por la banquina”, es decir, declarar menos salarios para ahorrar cargas sociales. No lo celebra, pero tampoco lo condena: “En el marco de la crisis que se está viviendo, hoy no las critico tanto porque cada uno trata de sobrevivir como puede”. 

De 102 empleados a 82, y de ocho barcos a tres

Los números del propio astillero de Contessi son el termómetro más concreto de lo que describe. A mediados de 2025 tenían 102 personas trabajando. Hoy son 82. El empleado que renuncia no se reemplaza. “Así ya hemos reducido 20 puestos de trabajo en los últimos meses”, indicó.

En construcción naval, el panorama es igual de elocuente. De ocho barcos en construcción simultánea pasaron a tres. El próximo sábado 13 de junio habrá una botadura, “una alegría”, dijo Contessi, que dejará solo dos embarcaciones en las gradas. “No estamos pudiendo cerrar nuevas operaciones de venta y vemos un 2027 no complicado: complicadísimo”. La frase la había dicho antes y la repitió, después de los contratos actuales, viene la nada.

Sin diálogo, sin soluciones

Contessi no ve alguna razón objetiva para que el panorama mejore. Un grupo de armadores autoconvocados pidió audiencia al Consejo Federal Pesquero y no la consiguió. Pidieron audiencia al municipio y tampoco hubo respuesta. Solicitaron reuniones con el ministro de Economía y con el presidente. Silencio. “Es muy difícil que se empiecen a generar soluciones cuando no hay diálogo”, planteó.

Frente a este contexto, Contessi habló también de las variantes que están explorando para sostener la actividad. El astillero comenzó a ofrecer servicios metalúrgicos a otras empresas que antes rechazaba y abrió una línea de embarcaciones de placer para salir, al menos parcialmente, de la industria naval pesquera. “Nos da mucha tristeza que no le podamos encontrar una solución y que no podamos consensuar un diálogo productivo”, admitió. 

La preocupación de fondo, sin embargo, excede al propio astillero. La flota pesquera se envejece y necesita renovación. Cada barco que no se construye hoy es ineficiencia, riesgo de accidente o pérdida de competitividad en el futuro. “Todos los barcos que hoy se dejan de construir, se dejan de renovar, lo vamos a pagar en algún momento. Me duele mucho por ese lado”, cerró Contessi.