Mar del Plata vulnerable ante los fenómenos climáticos extremos por falta de planificaciòn

El temporal de hace escasos días dejó en evidencia las vulnerabilidades estructurales de la ciudad ante fenómenos climáticos extremos. El presidente del Colegio de Ingenieros advirtió sobre las zonas sin factibilidad hidráulica, la erosión costera y la falta de planificación a largo plazo.

El agua que anegó barrios periféricos, el macrocentro y el centro, y que el fin de semana trepó desde el mar hasta la calle, no fue solo un temporal. Fue, según los ingenieros, un anticipo. Los centros climáticos internacionales anticipan la llegada de un Súper El Niño, con precipitaciones que podrían superar en 60 milímetros o más los registros normales en toda la región pampeana. Para Joaquín Negri, presidente del Colegio de Ingenieros de la Provincia de Buenos Aires (Cipba) Distrito II, la ciudad llega a ese escenario mal parada. Con arroyos entubados al límite, suelos saturados, playas erosionadas y desarrollos urbanos asentados donde el agua siempre supo que iba a volver.

“Las tragedias se pueden evitar y las ciudades hay que planificarlas”

La reciente ciclogénesis inhabilitó el tránsito en el Paseo Dávila, inundó sectores del sur y del centro e hizo ingresar el mar a la ciudad. Negri, en diálogo con el Retrato, encuadró lo ocurrido dentro de una problemática estructural: “Las tragedias se pueden evitar y las ciudades hay que planificarlas. Especialmente son las dos cosas que no tenemos mucho en Argentina: ni planes de emergencia y contingencia, ni planificación de obras y políticas de Estado que las continúen”.

El sistema de Defensa Civil, reconoció, responde bien en la emergencia. Pero la respuesta reactiva tiene un techo. “Para evitar llegar a estas situaciones complejas se necesita tiempo y mucho dinero en obras. Hay que planificar la ciudad de acá a 20 o 50 años. Si no, esto se va a repetir y estadísticamente cada vez será más intenso”, advirtió.

Zonas bajas, barrios sin salida y la Autoridad de Agua que siempre llega tarde…

Es sabido que Mar del Plata está atravesada por un sistema de arroyos, la mayoría entubados en la zona céntrica. Eso significa que buena parte de la trama urbana se construyó sobre cuencas bajas. “En períodos de lluvia prolongados la tierra se va saturando y pierde su capacidad de infiltrar. El centro se ha inundado y cada vez se va a inundar más”.

La situación se agrava en los márgenes de la ciudad. Negri apuntó tanto a barrios populares como a emprendimientos privados que se instalaron en humedales o zonas bajas sin factibilidad hidráulica: “Impermeabilizaron demasiada superficie, cambiaron el cauce de un arroyo o se instalaron en sectores cortando la circulación natural del agua”. La Autoridad del Agua provincial, señaló, suele llegar tarde: “Empiezan a construir desarrollos privados y luego de cinco años se fijan si tienen factibilidad hídrica. En un país normal eso no sucede”.

Para los casos más comprometidos, el ingeniero sacó una conclusión más dura: “Hay lugares donde directamente la mitigación más económica sería trasladar a la gente a zonas planificadas con servicios y más altas, algo que en Europa ya han hecho”. Como antecedente, citó la Villa de Paso, relocalizada parcialmente en la Ruta 88, aunque con un proceso que, remarcó, “lamentablemente no se completó al 100%”.

La amenaza del Súper Niño y el análisis de escenarios

Frente a la amenaza climática inminente, Negri planteó un análisis de escenarios que construya un mapa de riesgo. Los vectores de peligro son múltiples. Primero, las precipitaciones y el riesgo de personas atrapadas o ahogadas. Segundo, los cortes de servicios básicos, con especial atención a los electrodependientes. Tercero, los vientos y la caída de árboles: “En la zona pampeana había pocas especies arbóreas. Los árboles fueron traídos de afuera y no resisten los vientos, como las lambertianas o los eucaliptos”.

Los modelos climáticos internacionales proyectan, para la primavera de 2026, una señal húmeda que se consolidará en el noreste argentino, con anomalías de precipitación superiores a 100 milímetros en Misiones. Durante el verano 2026-2027, el núcleo lluvioso alcanzaría Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y el noroeste bonaerense. Para la agroindustria, principal fuente de divisas del país, el escenario implica tanto un alivio en zonas con déficit hídrico como un riesgo real de inundaciones en áreas pampeanas ya saturadas.

Las playas que se pierden por los efectos de la erosión costera

El temporal hizo visibles también los efectos de la erosión costera. Operadores de balnearios del sur perdieron arena y carpas que el mar se llevó. “Uno de los activos más valiosos de Mar del Plata son las playas. Sería catastrófico perder la industria turística” diagnosticó Negri.

El refulado es la solución técnica que el Cipba reclama con insistencia, pero que no se cumple efectivamente. “Hay que mantenerlo como un dragado. Si no lo mantenés en forma preventiva, después te cuesta el doble o el triple”, precisó el ingeniero. El problema de fondo, explicó, es que la escollera del puerto fue diseñada de forma deficiente, lo que genera asimetría en el aporte de arena y deja algunos sectores costeros cada vez más acantilados. Sin intervención continua y coordinada entre los tres niveles del Estado, advirtió, “vamos a tener la invasión del mar en su recorrido natural”.

El Cipba reclaman una mesa de emergencia real con el Estado nacional

Negri señaló que desde el Cipba reclaman una mesa de emergencia real con el Estado nacional, provincial y municipal. La respuesta, hasta ahora, no ha llegado: “En Argentina, la política suele primar por encima de las cuestiones ingenieriles. Los técnicos somos escuchados, pero prima lo cortoplacista y la gestión de turno”. Hay un argumento que resume el problema: “A veces se prefiere hacer un pavimento o una luminaria que el vecino ve rápido. Una cuestión de saneamiento o un conducto pluvial queda bajo tierra y la gente se olvida, pero políticamente no suma tanto”.

“La defensa costera lleva de 10 a 30 años como política de Estado”, concluyó. “No puede ser que una gestión la haga y la otra la corte o la deje por la mitad. Ingenierilmente es un desastre”.