La crisis laboral  que sacude a Mar del Plata, parece se instaló en la propia CGT Regional

La crisis que atraviesa la pesca en Mar del Plata terminó por exponer, una vez más, las profundas grietas internas dentro de la CGT Regional. Lo que debía ser una conferencia de prensa para visibilizar el delicado presente del sector pesquero derivó en un fuerte pase de facturas entre los propios gremios y dejó al descubierto el desgaste de una central obrera que hoy parece lejos de mostrar la unidad que históricamente pregonó.

El encargado de encender la mecha fue el secretario general de la CGT Regional Mar del Plata, José Luis Rocha, quien no solo apuntó contra el escenario económico nacional y las políticas del Gobierno, sino también contra varios sindicatos que pegaron el faltazo al encuentro convocado para respaldar a los trabajadores de la pesca.

Hace dos años que estamos atravesando la noche más larga de la economía del país”, lanzó Rocha ante los presentes, en una definición cargada de dramatismo sobre la actualidad que atraviesan distintos sectores laborales. Sin embargo, el momento más tenso llegó cuando cuestionó la escasa presencia gremial y reclamó la conformación de “una mesa de todos los gremios marplatenses que haga a la unidad”.

La frase que terminó de detonar el malestar interno fue todavía más contundente: “Si el problema de esta CGT es el compañero Rocha, no se hagan ningún problema, el compañero Rocha se corre, pero acá tienen que estar todos los gremios”. El mensaje, dirigido claramente hacia adentro de la central obrera, fue interpretado como un desafío directo a aquellos sindicatos que decidieron no acompañar la convocatoria.

La reacción no tardó en llegar. Desde algunos espacios sindicales hubo enojo por las declaraciones del titular cegetista y, aunque evitaron responder públicamente con demasiada dureza, dejaron trascender que consideran injusto el cuestionamiento. Argumentan que históricamente acompañaron cada reclamo y que, por distintas razones, en esta ocasión no pudieron participar. Sin embargo, más allá de las explicaciones, la realidad mostró un escenario difícil de disimular: el respaldo al sector pesquero fue escaso y la foto dejó demasiados espacios vacíos.

El trasfondo del conflicto parece ir mucho más allá de una conferencia de prensa. En un contexto de fuerte ajuste económico y de permanente tensión entre el Gobierno nacional y las organizaciones sindicales, cada gremio parece concentrado en resistir sus propios problemas internos antes que en sostener estrategias colectivas. La histórica idea de unidad obrera aparece hoy debilitada por intereses sectoriales, diferencias políticas y una creciente fragmentación.

Mientras tanto, la crisis de la pesca continúa profundizándose y miles de trabajadores siguen esperando respuestas concretas. Pero en lugar de mostrarse fortalecida frente al avance de las políticas nacionales, la CGT Regional exhibe sus contradicciones internas y deja abierta una pregunta incómoda: si ni siquiera ante una situación crítica los gremios logran sentarse en una misma mesa, ¿qué margen real queda para construir una representación sindical fuerte y unificada en Mar del Plata?

Ya algo parecido se vio con el desalojo de la Feria La Saladita, que más allá de no mostrar ningún indicio de respaldo alguno con la dirigencia del SIVARA, dejó a unas doscientas familias sin su sustento laboral, y pocos (por no decir ninguno) salió defender a esos trabajadores propiamente dichos que son los últimos orejones del tarro.

M.A.