La CGT Mar del Plata junto a los sindicatos marítimos, portuarios y de la industria del pescado alertan sobre las consecuencias del proyecto oficial de traspasar cuotas de merluza de buques fresqueros a congeladores. Advierten que si la medida avanza, la actividad pesquera marplatense colapsa.
Ante la persistencia del gobierno nacional en impulsar el traspaso de cuotas de captura de merluza de la flota fresquera hacia los buques congeladores, la central obrera convocó a los sindicatos marítimos, portuarios y de la industria para poner en palabras lo que definen como una amenaza existencial para la economía del puerto.
“Van a destruir la industria pesquera de nuestra ciudad”
José Luis Rocha, secretario general de la CGT Regional, abrió el debate señalando la gravedad de la situación. “Acá está el gobierno atentando contra la actividad portuaria de nuestra ciudad. Si a nosotros nos dejan sin actividad portuaria, nos están sacando el 30% de la economía o más. Es gravísimo lo que está intentando hacer este gobierno”, afirmó el secretario general de la CGT. Y profundizó aún más sobre el alcance del daño: “Si esta ley sale, no vamos a tener ni lanchitas amarillas para ir a sacarnos fotos al puerto. Van a destruir la industria pesquera de nuestra ciudad”.
Pablo Trueba, del Sindicato Marítimo de Pescadores (SIMAPE), repasó el recorrido del conflicto y explicó las posibles razones detrás de la maniobra. El proyecto de traspasar cuotas, suspendido pero no descartado en el Consejo Federal Pesquero, es para el secretario general del SIMAPE parte de un plan mayor que responde a intereses políticos.
“Esto es concentrar la pesca en pocos para después rifarla. Si la cuota de los fresqueros pasa a congeladores, los congeladores van a tener cuatro o cinco barcos de gran porte con toda la cuota y después traspasarla a una multinacional”, sostuvo, “es la idea central de Sturzenegger. Como no lo logró por la Ley Bases, lo está intentando por el Consejo Federal Pesquero, a través de Prefectura y otros medios”
El ejemplo de las lanchitas
Carlos Mezzamico, del Sindicato Único de Portuarios Argentinos (SUPA), aportó el ejemplo más contundente, que demuestra el detrimento que viene sufriendo el puerto de la ciudad. “¿Cuántas lanchitas teníamos? Arriba de 200, quedan 15. Con el sector fresquero va a pasar lo mismo, exactamente lo mismo, porque es transferencia de permiso de pesca para los barcos mayores”, señaló el secretario general del SUPA. “Ya es la ciudad con el principal índice de desocupación. Si se cae el puerto, nos caemos todos. Acá no tiene que estar solo la gente de los gremios, tiene que estar la comunidad entera peleando por esto”.
El dirigente portuario también señaló la ausencia de interlocutores en el gobierno nacional. “Antes tenías un canal de diálogo, tenías un problema de estos y llegabas a la Nación. Hoy no tenés a nadie, no tenés un interlocutor válido”, afirmó Mezzamico. Sin embargo, advirtió que la situación no se quedará así: “Vamos a hacer lo que tengamos que hacer para que nos reciban de una manera o de otra”.
La muerte del trabajo en tierra
Marcela Ibarrola, del Sindicato de Obreros de la Industria del Pescado (SOIP), habló sobre los trabajadores de las plantas procesadoras, que son el eslabón más débil de la cadena. El SOIP viene denunciando desde hace años la pérdida de empleo en tierra, directamente ligada al desempeño de la flota fresquera. “En los últimos tres años han perdido entre 600 y 700 puestos de trabajo de trabajadores efectivos. Y después tenemos todo lo que es el resto de los trabajadores precarizados, que lamentablemente son la mayoría”, detalló. Si el traspaso de cuotas se concreta, el desenlace que describe es terminante: “Sería la muerte total del trabajador en tierra, la mano de obra calificada quedaría muerta. La economía que queda dentro de la ciudad, la que hace girar los comercios, ya la zona del puerto es una desidia. Imaginate que con esto termina de matar al trabajador de tierra”.
Soberanía y seguridad a bordo
Cristian Guillén (patrones de pesca) amplió el diagnóstico hacia dos dimensiones que, dijo, la comunidad debe conocer. La primera, la entrega del recurso pesquero a capitales extranjeros: “Los embates del gobierno no son solamente contra la industria, lo están haciendo sobre la soberanía. Quieren entregar el recurso a un holding extranjero de dos o tres grandes monopolios”. La segunda, los riesgos para la seguridad de los tripulantes. El gobierno también avanza en la derogación de personal de guardia obligatorio en los buques. “Atrás de cada compañero que sale a navegar hay una familia que se queda esperando. No vamos a permitir que un gobierno que viene a avasallarnos convierta el mar en un cementerio”, advirtió.
El delegado marplatense cerró con una síntesis: “Mar del Plata es pesca. No tenemos turismo, no tenemos tejido. No nos podemos quedar sin pesca. Es momento de que agarren el teléfono de una manera o de otra”
