Las figuritas volvieron a unir Mar del Plata: filas, canjes y reuniones gigantes

El Mundial de 2026 disparó una fiebre que ya desborda los kioscos y copa las veredas. El café El Nuevo Mundial, en el centro, ya junta hasta quinientas personas por tarde los sábados. Pero conseguir los sobres no es fácil, los precios suben, el stock escasea y la reventa complica el juego.

Hay una caja con más de mil figuritas sobre el mostrador. A su alrededor, chicos que negocian en voz alta, adultos que buscan la difícil y abuelos codo a codo con los nietos. Esa escena, que en 2022 empezó como una idea, hoy toma por asalto el café El Nuevo Mundial, en pleno centro de Mar del Plata. Y se repite, con distintos protagonistas, en varios puntos de la ciudad.

Daniel Icart, dueño del café El Nuevo Mundial, explica a el Retrato que su hija mayor quien le propuso el intercambio durante el Mundial de Qatar, en 2022. “Yo fui un poquito más allá y armé una caja comunitaria, con mil figuritas, que les cambio a los nenes una por una”, recordó Icart. La idea era juntar diez chicos. En menos de un mes se juntaban doscientas personas por tarde.

Lo que vino después tomó una dimensión que él mismo reconoce como “inmanejable”. Las jornadas se convirtieron en encuentros solidarios y lo recaudado se donaba a comedores y merenderos. Incluso el embajador de Qatar pasó una tarde cambiando figuritas con los chicos. “Se generó algo tan grande que uno no lo puede creer”, planteó el dueño del café.

Este año, con el Mundial 2026 ya en el horizonte, la escena se repite con nueva energía. En el café de lunes a viernes de 17 a 20 y los sábados desde las 10 de la mañana, funciona un intercambio masivo de figuritas, entre gente de todas las edades. Ese horario, en la práctica, se extiende solo. “El sábado, entre circulación, gente que vino, se fue y fue rotando, hubo más de quinientas personas. Estaba tan explotado que llegó hasta la vereda”, describió Icart. Algo parecido a lo que sucedió en el Mundial de Qatar, que tuvo que venir tránsito a cortar la calle.

Más que figuritas

Lo que más le importa de la movida es otra cosa. “La consigna es que los chicos pasen una tarde sin el teléfono, interactuando cara a cara, sin una pantalla, y que aprendan a negociar, a cambiar una figurita. Que sean solidarios con el amiguito”, señaló Icart.

A eso se suma el vínculo familiar que generan los encuentros. Vienen madres, padres, abuelos. Algunos cambian en el café y se llevan las figuritas a casa para pegarlas juntos. “Terminó siendo algo que une mucho a la familia. Es muy lindo”, afirmó.

Los kioscos: stock escaso, precios en alza y competencia desleal

El circuito de venta enfrenta sus propias tensiones. Conseguir sobres no siempre es sencillo, y el precio varía según el kiosco y el proveedor.

Romina, del kiosco Da, en 25 de Mayo e Irigoyen, vende los sobres de Panini a 3.500 pesos cada uno. El stock llega cada dos días, en tandas de unos 30 sobres por entrega. “Así como llegan se venden”, explicó. La demanda supera ampliamente la oferta disponible.

Mariano, en el local de Irigoyen y San Luis, fue más duro en el diagnóstico: “No se consiguen. Esto está todo monopolizado por Panini. Nunca se vendió tanto como ahora. Nunca hubo tanta retención de los proveedores tampoco.” Ante la escasez de la marca oficial, él también ofrece otra alternativa de la marca de Barbanegra, con figuritas a 1.000 pesos y álbum a 8.000 pesos. “Tengo cinco mundiales en el kiosco”, aclaró.

La situación más compleja la describió Pablo, del kiosco de Bolívar y Santa Fe: “Hay mucho manoseo y reventa. Yo por suerte las tengo a 2.300, pero tuve que negociar con los proveedores. Si no, no se vendían. Mercado Libre tampoco ayuda”. En referencia a la oferta de figuritas en Mercado Libre, que generó presión adicional sobre los kiosqueros de barrio.