La esencia del trabajador sanitarista, en tres historias de vida

Hay algo en lo que coinciden Hugo Román, Mercedes Rivolta y Juan Carlos Saiz: nada volverá a ser igual después de Obras Sanitarias. Detrás de más de cuatro décadas de trabajo hay mucho más que una trayectoria laboral. Hay compañerismo, aprendizaje, sacrificio, crecimiento y vocación de servicio. Hay vida compartida.

Los tres son hoy los agentes activos con mayor antigüedad en la empresa y, mientras se acerca el momento de la jubilación, hablan de ese paso con serenidad y orgullo. “El trabajo está hecho, a descansar”, resumen, con la tranquilidad de quienes saben que dejaron todo.

Juan Carlos: aprender el oficio y sentir pertenencia

“Claro que va a ser difícil, pero cuando sabés que cumpliste con lo que corresponde proyectás lo que viene con tranquilidad”, confiesa Juan Carlos Saiz, que lleva 41 años de servicio en OSSE.

Recuerda sus comienzos en la década del ’80, haciendo zanjeos para la colocación de caños de agua y cloaca junto a distintas cuadrillas que cubrían amplias zonas de la ciudad. Con el tiempo pasó al sector administrativo y, desde mediados de los ’90, se desempeña en Recursos Hídricos, trabajando en el monitoreo del acuífero.

Juan Carlos destaca que la empresa moldeó su carácter desde muy joven. “Ya a las 6 de la mañana estábamos en la calle, arriba de una camionetita. Ahí entendí el valor del trabajo y el sentido de pertenencia que se respiraba en cada rincón de Obras Sanitarias. Era un pibe dando sus primeros pasos. Hoy soy un sanitarista agradecido”.

Mercedes: compromiso en los momentos más difíciles

Mercedes Rivolta ingresó a la empresa el 3 de febrero de 1986, con apenas 19 años. Desde entonces, construyó una carrera atravesada por la responsabilidad y el compromiso.

¿Vivencias? Muchísimas. Entré muy joven y tuve que hacerme cargo de mi familia. Responsabilidad desde el minuto uno y compromiso siempre. Así te hace sentir cada compañero. Todos para adelante: son tres servicios y hay que responder, sin titubear”, cuenta.

Hay un recuerdo que todavía la emociona especialmente: la pandemia de Covid-19. “Obras Sanitarias es cumplir, siempre”, asegura. Y recuerda aquel 5 de mayo de 2020, cuando una de las oficinas abrió para asistir a quienes no tenían acceso a internet y necesitaban realizar trámites.

“Ni siquiera sabíamos si el virus podía quedar en el papel. Ni a mí ni a mis compañeros nos importó. Estábamos ahí porque había que estar. Eso es OSSE”.

Hugo: la camiseta puesta, siempre

Hugo Román, también con 41 años de trayectoria, asegura que la pandemia dejó al descubierto el verdadero espíritu sanitarista.

“Fueron meses muy difíciles, con muy poca información clara sobre los contagios. Aun así, nuestros compañeros salían a la calle y hasta entraban a geriátricos para destapar sistemas. Como dice el dicho: con la camiseta puesta”, expresa con orgullo.

Al mirar hacia atrás, también destaca cómo la tecnología cambió la forma de trabajar. “Una anécdota que siempre recuerdo es que, apenas ingresé, mi jefe me preguntó si tenía bicicleta. Así recorríamos 14 o 15 pozos por guardia para verificar prestaciones. Hoy todo eso puede monitorearse desde una pantalla en el Centro de Abastecimiento Szpyrnal”.

Mucho más que un trabajo

Tres historias. Tres trayectorias. Tres maneras de representar el espíritu de quienes sostienen, las 24 horas del día, servicios esenciales para toda la comunidad.

En cada recuerdo aparece el mismo hilo conductor: compromiso, vocación y sentido de pertenencia. Valores que atraviesan generaciones y que forman parte de la esencia del trabajador sanitarista.

Porque detrás de cada servicio funcionando, hay personas que hicieron de esta tarea una forma de vida.