El intendente interino Agustín Neme firmó el decreto este viernes. El aumento, por debajo de lo pedido por las empresas, no alcanza para disimular la crisis estructural de un sistema que pierde pasajeros y subsidios al mismo tiempo.
El transporte público de Mar del Plata tendrá un nuevo precio desde el 1° de junio, la nueva tarifa será de $1.922. El Ejecutivo municipal oficializó este viernes el incremento del 24% en la tarifa plana mediante el Decreto 1002/26, firmado por el intendente interino Agustín Neme y refrendado por el secretario Mauro Martinelli. La medida llega apenas días después de que el Concejo Deliberante volviera a delegar en el Ejecutivo la facultad de fijar el valor del boleto.
Un número que no cierra del todo
El nuevo valor de $1.922 surge del estudio técnico realizado por la Dirección General de Transporte, que arrojó la nueva tarifa. Sin embargo, ese cálculo dista del pedido original de la Cámara Marplatense de Empresas de Transporte Automotor de Pasajeros (Cametap), que había solicitado llevar el boleto a $2.569,48, un 65% más que el valor actual. El Ejecutivo eligió mantenerse en los números de su propio informe técnico.
Para las empresas, los $1.922 siguen siendo insuficientes frente a una estructura de costos que no para de crecer. Para el pasajero, en cambio, representa $372 más por viaje respecto de los $1.550 vigentes desde diciembre.
“Lo que pasa en Mar del Plata no es una excepción”
El decreto incluye una comparación con otras ciudades del interior del país para contextualizar el valor local. En Pinamar el boleto cuesta $2.625, en San Martín de los Andes, $2.500, en Pergamino, $2.332, y en Bariloche, $2.046. El Ejecutivo también señaló que, si se aplicara la fórmula de actualización utilizada para el AMBA, la tarifa marplatense debería ubicarse entre $2.047 y $2.159.
El argumento tiene una doble lectura, por un lado, refuerza la posición de las empresas, que consideran insuficiente el nuevo valor. Por otro, le permite al municipio mostrar que eligió un número más bajo que cualquier referencia comparable, priorizando, en el discurso, el impacto en el bolsillo de los usuarios.
El problema que ningún boleto resuelve
Más allá del número, el aumento vuelve a poner sobre la mesa lo que ya todos saben pero nadie termina de resolver. El sistema de transporte público de Mar del Plata funciona con un contrato de concesión prorrogado en múltiples oportunidades. Recién ahora comienza a discutirse un nuevo pliego licitatorio. Mientras ese debate avanza, cada suba de costos, cada paritaria y cada recorte de subsidios termina impactando casi de forma directa sobre el pasajero.
La huelga que paralizó el servicio entre el viernes y el lunes pasados, por el retraso en el pago de salarios a los choferes, dejó en claro que la fragilidad del sistema no se resuelve con actualizaciones tarifarias parciales. La delegación al Ejecutivo de la facultad de fijar el boleto, renovada por el Concejo hasta el 31 de diciembre, tampoco es una solución, es una prórroga del mismo problema.
El 1° de junio, cuando los colectivos arranquen con el nuevo cuadro tarifario, cada pasajero pagará $1.922 por un sistema que el propio municipio reconoce en crisis. La discusión real, de qué ciudad de transporte público quiere Mar del Plata y quién la financia, sigue pendiente.
