El área de Transporte expuso que la demanda cayó al 55% de los niveles prepandemia, que los subsidios cubren apenas uno de cada ocho pesos del costo y que solo 4 de cada 10 pasajeros paga el boleto lleno. El valor técnico calculado es $1.922,56, pero las empresas piden $2.569.
Mientras el conflicto salarial de la semana pasada todavía está en el aire, y con la advertencia provincial de que puede repetirse en junio con el medio aguinaldo, el Municipio puso sobre la mesa del Concejo Deliberante un diagnóstico que explica por qué el sistema de transporte público de Mar del Plata llegó a ese punto. El área de Transporte remitió a la Secretaría Legal, Técnica y de Hacienda un doble informe técnico que analiza el período abril 2025 / marzo 2026 y expone, con números propios, un sistema que no cierra, menos pasajeros, costos que suben y subsidios que apenas rozan la superficie del problema.
Un sistema que quedó en el piso
La demanda del transporte marplatense alcanzó apenas el 55,64% de los niveles registrados en 2019, antes de la pandemia. La oferta de servicios, en cambio, se mantuvo en el 85,82% del escenario prepandemia, los colectivos siguen circulando casi igual que antes, pero con muchos menos pasajeros adentro.
El Índice Pasajero Kilómetro (IPK), uno de los termómetros centrales del sistema, bajó de 2,48 a 1,64 pasajeros por kilómetro. En total, el sistema transportó 63,57 millones de pasajeros en el período, pero ese número esconde una composición que complica las cuentas. El porcentaje de usuarios que viaja de forma gratuita, estudiantes, docentes y personas con discapacidad, trepó del 12,15% prepandemia al 23,52% actual. En paralelo, solo el 37,9% abonó la tarifa plena, mientras que el 38,58% pagó tarifa subsidiada. Casi dos de cada tres pasajeros no paga el boleto entero. Y el que no cobra esa diferencia es el sistema.
Subsidios que apenas rozan el costo
El punto más crítico del informe es el financiamiento. Durante el período analizado, las transferencias recibidas, de Nación y Provincia, sumaron $13.761 millones, lo que cubrió apenas el 12,64% del costo kilométrico total. El propio documento califica esa incidencia como “exigua”.
El área de Transporte municipal evitó nombrar al Gobierno nacional como responsable del desfasaje. No ocurrió lo mismo en la presentación de la Cámara Marplatense de Empresas de Transporte Automotor de Pasajeros (Cametap), donde el sector privado fue directo al señalar que el retraso en las compensaciones nacionales por tarifas subsidiadas equivale a tres meses de sueldos para los trabajadores del sistema. Ese número coincide exactamente con lo que las empresas dijeron en la audiencia del sábado ante el Ministerio de Trabajo provincial.
¿Qué pasa ahora?
Con ese diagnóstico como base, el área de Transporte calculó que el boleto plano debería costar $1.922,56, un 24% más que los $1.550 que rigen desde diciembre. La Cametap, con su propio estudio de costos, llegó a $2.569. La diferencia entre ambos es de $646 por boleto, casi un 34%.
Para contextualizar el valor local, el informe comparó tres escenarios alternativos. Con el modelo vigente en el Área Metropolitana de Buenos Aires, el boleto marplatense debería costar $2.047,59. Con el incremento excepcional que autorizó recientemente la Provincia, $2.159,50. Y con la actualización del IPC de Transporte de la Región Pampeana, $1.916,85, prácticamente idéntico al valor técnico calculado por el Municipio.
El informe también señala que en ciudades como Pinamar, Bariloche, Pergamino y San Martín de los Andes el boleto ya superó los $2.000, y concluye que la situación marplatense “no escapa a la generalidad del interior del país”.
El informe municipal llegó al Concejo Deliberante con una semana bisagra de fondo, un paro que paralizó la ciudad el viernes, una audiencia de emergencia el sábado y una advertencia provincial de que el medio aguinaldo de junio puede volver a generar el mismo conflicto si no cambia el esquema de financiamiento.
Los concejales tienen ahora sobre la mesa el diagnóstico técnico, los números de las empresas y el contexto político. Lo que no tiene el informe municipal es una respuesta sobre quién absorbe la diferencia ¿Quien se hace cargo? ¿Será que siempre tiene que pagar el usuario? Esa es la pregunta que el Concejo, más temprano que tarde, va a tener que responder.
