Una historia repetida: Lock out patronal y amenaza de medidas de fuerza de choferes de UTA

El sindicato de choferes confirmó que hasta esta mañana los salarios no habían sido acreditados. Si no los depositan para las 18 horas, el paro afectaría todas las líneas de corta y media distancia en una tarde de alerta naranja por viento y clases suspendidas.

No hay dudas que esta medida anticipada por la UTA es un claro lock-out o cierre patronal y que  utiliza como presión contra los trabajadores, e indirectamente al Estado Municipal  para forzar un aumento del boleto, provocando de esta manera la suspensión del servicio con el no pago de los  salarios de los trabajadores.

La seccional local de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) advirtió que realizará una retención de tareas a partir de las 18 si las empresas de transporte no depositan los salarios adeudados antes. Hasta el momento, los haberes correspondientes al mes no han sido acreditados.

“Informamos que al día de la fecha los haberes correspondientes aún no han sido depositados. De no acreditarse los sueldos a las 18 del día de hoy, se llevará adelante una retención de tareas hasta tanto se regularice la situación”, advirtió el gremio en un comunicado.

La medida abarcaría la totalidad de las líneas de corta y media distancia que operan en Mar del Plata, incluyendo los servicios de la empresa Costa Azul, que conecta la ciudad con Miramar y Otamendi. Las empresas involucradas están prácticamente en su totalidad bajo el control del empresario Juan Inza.

En la práctica, un paro desde las 18 dejaría sin colectivos a una ciudad que ya tiene las clases suspendidas y que enfrenta una tarde de alerta naranja por viento con ráfagas que pueden superar los 90 km/h.

Desde la UTA fueron terminantes: “Esta seccional no va a permitir que se juegue con los sueldos de los trabajadores”. El gremio reclamó además “una pronta solución y el cumplimiento de las obligaciones correspondientes” por parte de las empresas, sin precisar los montos adeudados ni los motivos de la demora en el pago.

El hecho de que el conflicto explote un viernes agrava el escenario, ya que si no hay depósito hoy, los trabajadores enfrentarían el fin de semana sin cobrar.