El Secretariado de Pastoral Social de la Diócesis de Mar del Plata expresó su “profunda tristeza” por la muerte de un reciclador en el predio de disposición final de residuos de la ciudad y reclamó avanzar hacia políticas que garanticen trabajo digno, inclusión social y cuidado ambiental.
En un comunicado difundido este jueves bajo el título “Por la dignidad y el desarrollo pleno de cada hermano”, el organismo eclesiástico manifestó su dolor por el fallecimiento de un trabajador que buscaba “el sustento diario para sí y su familia” en el basural marplatense.
“Esta realidad, que nos duele hondamente, debe interpelarnos a todos como comunidad, y recordarnos que el desarrollo no puede construirse al margen de la dignidad humana”, señalaron desde la Pastoral Social, al tiempo que citaron al Papa Francisco para remarcar que “cada ser humano tiene derecho a vivir con dignidad y a desarrollarse integralmente”.
El documento pone el foco en la situación de vulnerabilidad que atraviesan quienes trabajan de manera informal en la recuperación de residuos y plantea la necesidad de construir alternativas que integren inclusión y sustentabilidad.
“Lejos de quedarnos anclados en una visión crítica de la realidad, sentimos que este hecho nos exhorta, con urgencia, a tender puentes”, expresaron. En ese sentido, convocaron al sector público, al sector privado y a la sociedad civil a impulsar modelos de gestión de residuos basados en la economía circular, el reciclado y el reconocimiento del trabajo de los recicladores urbanos.
La Pastoral Social sostuvo además que es imprescindible “colocar a la persona en el centro”, promoviendo condiciones laborales “dignas, seguras y reconocidas socialmente”. En el texto también se recuperan palabras del Papa Francisco, quien afirmó que “no hay peor pobreza que aquella que priva del trabajo y de la dignidad del trabajo”.
El comunicado advierte que la muerte del reciclador debe transformarse en “un punto de inflexión” para toda la comunidad marplatense y reclama un compromiso colectivo que impida que “la vida y la dignidad de una persona sean el precio a pagar por buscar el pan de cada día”.
Finalmente, el Secretariado de Pastoral Social invitó a renovar “el compromiso con una cultura del encuentro, del cuidado y de la responsabilidad compartida”, con el objetivo de construir una ciudad donde el desarrollo humano y la dignidad de cada persona ocupen un lugar central en las decisiones políticas y sociales.
