La gente se endeuda con tarjeta para comer: Bianchi ve un invierno crítico para el comercio

Guillermo Bianchi, secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio, analizó el cuadro de locales cerrados en Mar del Plata y fue más allá de los números: señaló que el problema no es estructural sino de modelo económico, describió las estrategias de supervivencia del comercio local y lanzó una advertencia sobre el endeudamiento de los hogares.

El dato que publicó la Ucip, de un 7,8% de locales cerrados en la ciudad, con picos del 15% en corredores como Juan B. Justo, tiene una lectura concreta para Guillermo Bianchi, secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio de Mar del Plata. Según aclara, no es una crisis de estructura, es un problema de modelo. “El modelo económico intenta mantener los índices inflacionarios apelando a controlar el consumo vía depresión de los salarios y de los ingresos de las mayorías”, afirmó en diálogo con el Retrato. “Cuando la rueda del consumo interno empieza a detenerse, es natural que los pequeños y medianos comercios empiecen a tener inconvenientes en su ecuación económica”.

A ese factor central, Bianchi sumó la falta de ley de alquileres. La desregulación del mercado, presentada como garantía de precios más bajos, produjo al final el efecto contrario. Ejemplo de ello es el famoso local de zapatillas en la peatonal San Martín y San Luis, que cerró porque le exigieron 60 millones de pesos de renovación. “Son ecuaciones muy finas que están llevando al borde de la subsistencia a los pequeños comercios”, señaló.

El goteo antes del cierre

Bianchi describió un proceso que antecede al cierre definitivo. Comercios que reducen horarios, cadenas de supermercados que dejaron de abrir los domingos, propietarios que reemplazan a un empleado formal por un familiar no registrado. “El comercio local está haciendo todos los esfuerzos necesarios para no cerrar”, reconoció, pero advirtió que esos esfuerzos tienen un límite.

El empleo es el eslabón más golpeado. El dirigente señaló que el pluriempleo, esa figura que el gobierno presenta como señal de dinamismo, encubre en realidad una insuficiencia de ingresos. El trabajador registrado que sale a buscar changas no lo hace por elección sino porque su salario no alcanza. “El modelo está pisando las paritarias, haciendo lo mismo con los jubilados y los empleados del Estado. Lo que ha hecho es deprimir los ingresos de la mayoría, y esto conspira contra que una persona que gana un salario pueda sustentar la canasta de una familia”, sostuvo.

La señal más preocupante

“La gente está endeudada para comprar comida“, afirmó Bianchi. No para adquirir un electrodoméstico, ni tecnología, ni un viaje: para cubrir lo más inelástico de cualquier presupuesto familiar. “Es una luz roja para una sociedad”, remarcó.

El turismo, que en otra época compensaba los meses de menor consumo local, tampoco ofrece alivio. El fin de semana largo de mayo registró una ocupación hotelera del 40%, un número insuficiente para la ciudad. “Mar del Plata necesita volumen”, sintetizó Bianchi. “Tiene calidad, pero necesita el gasto que da la gente que llega al hotel, sale a caminar, compra en el kiosco, en la regalería, en la casa de alfajores. Ese volumen ya no está”.

Qué hacer ante el ajuste

De cara a un invierno que el sindicato prevé complejo, Bianchi envió un mensaje directo a los trabajadores del sector: no bajar la guardia ante eventuales presiones para renunciar, aceptar indemnizaciones por debajo de lo que corresponde o firmar documentación sin asesoramiento. “Hay todavía una conciencia de los derechos de los trabajadores frente a los enormes esfuerzos por barrer con la dignidad del hombre que trabaja”, afirmó, y convocó a consultar con los gremios y con abogados antes de tomar cualquier decisión.