IOMA: Una mujer murió sola en La Plata tras recorrer clínicas y obra social durante 4 días

Silvia Nancy González tenía 56 años, sufrió un infarto el 27 de abril y falleció el 30 sin haber conseguido una cama en unidad coronaria en Mar del Plata. Su hija documentó cada paso de un recorrido que incluyó una derivación a Berisso, un sanatorio sin los recursos adecuados y un traslado tardío a La Plata. Cuando Adriana Santi, referente de los Afiliados Autoconvocados de IOMA, le hizo llegar la carta, afirman que Homero Giles le respondió que no tenía tiempo para ella y la acusó de mentir.

Silvia Nancy González ingresó consciente y estable al Sanatorio Avenida de Mar del Plata. Había sufrido un infarto el lunes 27 de abril y necesitaba una cama en unidad coronaria que el Hospital Interzonal General de Agudos, donde recibió la atención inicial, no pudo garantizarle dentro de la red de IOMA. Cuatro días después, el jueves 30 de abril, murió en una clínica de La Plata, adonde llegó intubada y en condiciones que el propio médico de la ambulancia que la trasladó describió como incompatibles con el informe de evolución favorable emitido desde Mar del Plata.

Tenía 56 años

Lo que ocurrió en el medio es lo que su hija reconstruyó en una carta que circula entre los Afiliados Autoconvocados de IOMA de Mar del Plata y que llegó a manos del presidente de la obra social, Homero Giles. Según el relato de la hija, IOMA buscó durante horas una cama en unidad coronaria hasta ofrecer una en Berisso, a más de 350 kilómetros. Ante la negativa inicial, el lugar ya no estaba disponible cuando finalmente aceptaron. La obra social derivó entonces a Silvia al Sanatorio Avenida, un establecimiento que, según denuncia la familia, no contaba con unidad coronaria y cuya terapia intensiva resultó un desastre. Sin monitoreo adecuado, sin vías correctamente colocadas y, en al menos una oportunidad, Silvia tenía sangre en sus manos y en su ropa sin que nadie la hubiera asistido.

El miércoles, cuando un médico indicó la realización de un ecodoppler en otra institución, le comunicaron a la hija que tanto el estudio como el traslado debían pagarse de forma particular porque IOMA no lo cubría. Al verificarlo en la delegación de la obra social, le confirmaron que el sanatorio nunca había solicitado la ambulancia y que el estudio estaba autorizado. Esa misma tarde, al visitarla, la encontró en condiciones notoriamente peores a las del ingreso.

En la madrugada del jueves, con una cama disponible en Berisso pero el traslado suspendido por decisión médica al considerarse riesgoso realizarlo de noche, un médico le dijo a la hija que iba a intubar a su madre “para que esté tranquila” y le recomendó tener el celular encendido “por las dudas”. A la mañana siguiente, cuando la ambulancia llegó para el traslado, recién entonces constató que Silvia estaba intubada. Mientras tanto, la cama en Berisso se había ocupado.

Finalmente trasladada a La Plata, Silvia González falleció en la tarde del 30 de abril. Su hija, no pudo despedirse como hubiera querido. Veló a su madre sola, en La Plata, sin recursos para trasladar el cuerpo hasta que la solidaridad de otros afiliados lo hizo posible.

La respuesta de Giles

Adriana Santi, una de las referentes más visibles del colectivo de Afiliados Autoconvocados de IOMA en Mar del Plata, hizo llegar la carta al presidente de la institución. Junto al texto, le envió una reflexión breve: que la diferencia entre ellos y los funcionarios era que los afiliados son humanos.

Giles respondió por escrito. Llamó a Santi y a quien escribió la carta “mentirosas y malintencionadas” y le pidió que no volviera a escribirle porque, “trabaja mucho” y no tiene tiempo para ella.

La crisis de IOMA en Mar del Plata se agudizó a fines de 2023, cuando los convenios con las clínicas Pueyrredón, 25 de Mayo y Colón, las principales efectoras privadas de la ciudad, quedaron rescindidos, dejando a los afiliados sin acceso a internación de mediana y alta complejidad en esas instituciones. El lugar de esas clínicas fue ocupado por policonsultorios gestionados por la ACEAPP, una asociación civil fuertemente cuestionada por los afiliados por la calidad de atención y señalada por manejar de manera poco transparente los recursos del instituto.

Santi y el colectivo de autoconvocados denunciaron en reiteradas oportunidades que conseguir un turno médico puede demorar hasta cuatro meses, que los reintegros son negados con resoluciones que ni los propios empleados de la delegación conocen, y que el sistema de policonsultorios no resuelve las necesidades de cirugía y alta complejidad. En las marchas frente a la delegación marplatense, el reclamo central fue siempre el mismo: la renuncia de Homero Giles.

“Silvia Nancy González no es un caso aislado. Es una víctima más de un sistema que falla gravemente”, escribió su hija. Hay una causa judicial (42567/2025) que sigue en trámite, que acusa de delitos como administración fraudulenta agravada, malversación de caudales públicos, abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público a Homero Giles y el gobernador Axel Kicillof. Hay una obra social sin respuestas. Y hay “mentirosas y malintencionadas” protestando en la calle.