Angustia por despidos en el INTI: “No hay una explicación lógica a lo que está sucediendo”

Lucas Zubiaurre, especialista en producción sustentable de la sede local, describió el clima de angustia que atraviesan los 34 técnicos del organismo y cuestionó el argumento oficial de que el sector privado puede reemplazar sus funciones. “El INTI no es una traba, al revés, potencia y da garantías”.

Cada seis meses, los 34 especialistas del INTI Mar del Plata atraviesan la misma incertidumbre. Primero fue el intento de cierre vía Ley de Bases. Después, un decreto que tampoco prosperó. Ahora, la señal llegó desde el Ministerio de Desregulación que conduce Federico Sturzenegger con el retomar de las gestiones para reducir drásticamente el organismo. “Es bastante angustiante estar cada seis meses atravesando este tipo de situaciones”, admitió Lucas Zubiaurre, licenciado en Diagnóstico y Gestión Ambiental del Departamento de Producción Sustentable de la sede local, en diálogo con el Retrato.

En el panorama nacional, el organismo cuenta con 2.200 empleados y de los cuales hay pendiente la desvinculación de hasta 1.700, aunque la conducción del INTI habría negociado reducir ese número a 600. El problema, señaló el especialista, es que nadie conoce los criterios: “No se sabe ni dónde, ni cuándo, ni cómo. No existe una justificación lógica para los despidos”.

El argumento de Sturzenegger

El ministro de Desregulación calificó al INTI como “el Instituto Nacional de Trabas Industriales” y sostuvo que sus servicios pueden ser absorbidos por el sector privado. Zubiaurre rechazó esa lectura. Los laboratorios privados pueden prestar servicios similares, explicó, pero el INTI opera como patrón de referencia: “Las empresas mandan a hacer ensayos al INTI y, en paralelo, a laboratorios privados, pero luego mandan contramuestras al INTI para corroborar que los ensayos privados estén bien hechos”.

La imparcialidad de un organismo público sin fines de lucro, agregó, no es un detalle menor, todo lo contrario, es condición de acceso a mercados de exportación que exigen validaciones de organismos estatales, no solo certificaciones privadas.

Qué es lo que desaparece

La sede marplatense, trabaja desde el 2011 con empresas de la región en desarrollo de productos, eficiencia energética, tratamiento de efluentes, análisis de alimentos y aguas, y sistemas de calidad. Zubiaurre, que lleva 18 años en el organismo, describió el vínculo con las pymes: “Las empresas vienen buscando la organización de un desarrollo para los distintos tipos de problemáticas que tienen”. Ese asesoramiento integral, sostuvo, es lo que el sector privado no tiene escala para reemplazar a corto plazo. Por otro lado, “¿Quién va a controlar al sector privado?”, se pregunta Zubiaurre. La respuesta, por ahora, no existe.

Un daño que no se repara fácil

El horizonte inmediato incluye medidas cautelares presentadas por los trabajadores para frenar los despidos, pero Zubiaurre no ocultó las posibles consecuencias estructurales. El personal del INTI tiene formación de posgrado y doctorado, y su expertise se acumuló durante décadas de trabajo con el tejido industrial. Si el organismo se desintegra, ese conocimiento no tiene un destino claro en el mercado privado actual, contraído y con cientos de empresas en procesos de reestructuración. “No vemos que eso sea posible”, dijo sin dramatismo, y cerró: “Ojalá la situación cambie, haya crecimiento y las pymes puedan incorporar a este personal, porque nos hace bien a todos los argentinos. Pero yo no lo creo”.