El secretario adjunto de la CGT, Miguel Gugliemotti, señaló que los sueldos se ubican en su mayoría por debajo de la línea de pobreza y cuestionó la reforma laboral por inconstitucional. Posicionó al puerto parado, como símbolo de una industria que no repunta. Mar del Plata conmemora un día del trabajador que no se festeja.
El 1° de mayo encontró a la CGT regional de Mar del Plata con un diagnóstico magro. Miguel Guglielmotti, secretario adjunto de la central obrera, recordó que la última medición del INDEC, correspondiente al cuarto trimestre de 2025, ubicó a la ciudad con una desocupación del 9,5%, la más alta de todo el país, y la adjudicó a las políticas del gobierno nacional. “Las políticas implementadas han profundizado un modelo de ajuste, de quita de derechos, que impacta directamente sobre el empleo, el poder adquisitivo, la caída del consumo, el cierre de pequeñas y medianas empresas y la paralización de la actividad productiva”, afirmó en diálogo con El Retrato.
Para Guglielmotti, el Día Internacional de los Trabajadores no tiene este año un carácter conmemorativo sino interpelador. Eligió para sintetizar la posición de la CGT una frase del Papa Francisco: “El trabajo es con derechos o es esclavo.” La cita condensa la lectura que el sindicalismo local hace de un escenario en el que, según remarcó, “los sueldos en su gran mayoría se encuentran bajo la línea de pobreza”.
El dirigente mencionó al puerto de Mar del Plata como símbolo concreto del deterioro productivo. La paralización de la actividad pesquera forma parte, a su juicio, de un cuadro más amplio de desindustrialización que el movimiento obrero viene denunciando desde comienzos de 2024.
Guglielmotti también apuntó contra la reforma laboral recientemente aprobada en el Congreso y la calificó de “absolutamente regresiva e inconstitucional”, por considerar que viola los convenios suscriptos por Argentina con la Organización Internacional del Trabajo. Convocó a los trabajadores a involucrarse en sus organizaciones sindicales, a debatir en los lugares de trabajo y a sostener el movimiento en la calle. “No podemos dejar que nos saquen los derechos que conseguimos con sangre”
