En el marco de la conmemoración del 1° de mayo, el Obispo Diocesano, Ernesto Giobando, compartió un mensaje centrado en la dignidad del trabajo y la necesidad de garantizar condiciones de vida justas para todos. Bajo el lema “Danos hoy el pan de cada día”, retomó el sentido profundo de una de las peticiones más significativas del Padrenuestro.
El prelado recordó que, cuando Jesús enseñó a orar, dejó a la humanidad una guía espiritual que también marca prioridades concretas. “En ese diálogo confiado con Dios, Jesús nos enseñó también qué pedir; que no nos falte el pan de cada día”, subrayó, evocando el pasaje del Evangelio de Mateo (6, 11).
En ese sentido, destacó que hoy esa súplica adquiere una vigencia particular. “Hoy, esa súplica resuena con una fuerza especial al pedirte más que nunca Señor: ‘Danos hoy el pan de cada día’”, expresó.
El mensaje incluyó una oración especial por quienes trabajan diariamente. Giobando pidió por los trabajadores, para que puedan seguir ganando el sustento con dignidad, “con el sudor de su frente”, tal como lo expresa el libro del Génesis (3, 19), y que ese esfuerzo redunde en bienestar para ellos y sus familias.
Asimismo, amplió el mensaje de “pan” a todas las dimensiones de la vida humana. “Que ese pan sea el pan de la mesa, el pan de la vivienda, el pan de la educación, el pan de la recreación y el pan de una vida realizada”, señaló, al tiempo que remarcó que en ningún hogar debería faltar la posibilidad de una vida plena.
El obispo también dirigió su mirada hacia quienes generan trabajo. Encomendó a los emprendedores y a quienes sostienen la producción, destacando su rol clave en el sostenimiento de la economía y el empleo, e instándolos a actuar con responsabilidad y conciencia social.
En otro tramo del mensaje, reconoció las dificultades del contexto social, pero puso el acento en los valores predominantes. “Más allá de las mezquindades y egoísmos que a veces oscurecen la vida social, no son esos los rasgos que definen a la mayoría”, afirmó.
