Mientras el AMBA restringió el suministro de GNC desde esta mañana ante la primera ola de frío del año, la distribuidora local Camuzzi, no recibió aún ninguna notificación del Enargas. Con sensación térmica de 1,7°C y la demanda nacional rozando los 50 millones de metros cúbicos diarios, la situación puede cambiar.
Con 1,7°C de sensación térmica, el suministro de gas en la ciudad se mantiene sin interrupciones, pero la calma es, por ahora, condicional. Camuzzi Gas Pampeana, la distribuidora que opera en el sur del país, no recibió hasta este martes ninguna notificación del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) para restringir el servicio, aunque no se descarta que el escenario pueda modificarse según cómo evolucione la demanda a nivel nacional en los próximos días.
Desde esta mañana, Metrogas y Naturgy aplicaron restricciones al expendio de GNC en estaciones de servicio del AMBA para priorizar el consumo residencial. El arranque de la primera ola de frío del año disparó la demanda nacional hasta rozar los 50 millones de metros cúbicos diarios, un nivel que obliga a las distribuidoras a proteger la presión en los gasoductos troncales.
Un tercio de las estaciones, en zona de riesgo
Pedro González, presidente de la Cámara de Expendedores de GNC, explicó en diálogo con el Retrato que la situación local no es de alarma pero tampoco de tranquilidad plena. De las casi 50 estaciones de GNC que operan en Mar del Plata, aproximadamente un tercio trabaja bajo contratos interrumpibles, modalidades en las que la estación acepta la posibilidad de un corte a cambio de tarifas anuales más bajas. Si Camuzzi recibiera la orden del Enargas, esas estaciones serían las primeras en cesar el expendio.
González remarcó que la situación marplatense no es tan crítica como la de La Plata, donde el 90% de las estaciones opera bajo esa modalidad, pero aclaró que el impacto sería perceptible. “En el caso de que se pida el corte por prevención para proteger el consumo domiciliario, afectaría un poco. Algunas estaciones no podrían vender, pero no es tan grave”, sostuvo, y señaló que la demanda puede redistribuirse hacia los locales con contratos firmes. “En última instancia el usuario tiene que trasladarse un poco e ir a estaciones que estén abiertas”, advirtió.
También subrayó que la decisión de operar bajo contratos interrumpibles no es de la distribuidora sino de cada estación de servicio. “Esto es algo que la estación de servicio, para pagar un costo menor anualmente, decide tomar. Corre el riesgo de que, llegado el caso de una necesidad, le exijan el corte”, explicó.
El problema es de redes, no de producción
González remarcó que el problema no es la falta de producción. El cuello de botella, afirmó, está en la infraestructura de transporte. “No es por un problema de producción de gas; nosotros tenemos autoabastecimiento sin ningún tipo de problema en el país. Lo que pasa es que nos faltan las redes, los gasoductos que no se hicieron a través de los años. Tuvimos dos décadas de desinversión en ese punto, y el hecho de que estemos con récord y mucha producción de gas no nos alcanza si no lo podemos transportar”, señaló.
