¡Ya ni morirse se puede! Los costos del velatorio, inhumación y cremación no tienen perdón de Dios

El velatorio, el ataúd, el traslado y el cementerio suman rápido. La opción más económica con un ataúd “al natural” arranca en los 600.000 pesos, y elegir un nicho puede llevar el total a más de dos millones. En el medio, una franja de familias que no califica para la asistencia estatal pero tampoco llega a pagar.

En algún momento de la vida, alguien tiene que hacer la cuenta. Cuando muere un familiar, el dolor llega junto con una secuencia de decisiones urgentes que tienen precio, el ataúd, el velatorio, el traslado, y después el cementerio, que tampoco es gratis ni termina el día del entierro. En Mar del Plata, la suma da cifras que pocas familias tienen disponibles de un momento para el otro.

Las cocherías

La funeraria es siempre el primer paso. Y el primer dato que sorprende es la brecha entre una casa y otra.

En Funeraria Martelli, con valores por fuera del mercado, está hoy entre 250.000 y 300.000 pesos. Por ese valor, la familia recibe un ataúd de madera sin pintar, lo que en el rubro llaman “madera virgen”, dos horas de velatorio y el traslado al cementerio. “Es lo más barato posible”, reconocieron desde la propia empresa al ser consultados.

Un escalón más arriba aparece Sepelios Pérez Caruzo, con su servicio básico en 635.000 pesos, que incluye un ataúd semi lustrado y velatorio sin límite de horas predefinido. “Nosotros particularmente dejamos que la familia decida la cantidad de horas”, explicaron. En Funeraria Tomasini es otra la lógica, cobran 750.000 pesos por un servicio sin velatorio, y de 850.000 pesos en adelante si la familia quiere sala. Las despedidas, según indicaron, “normalmente duran entre 3 y 4 horas, no hacen velatorias demasiado largas”.

El rango más alto entre las cocherías consultadas lo tiene Funeraria Piovano, donde el servicio básico parte de entre 800.000 y 900.000 pesos e incluye ataúd lustrado. “Algo muy sencillo, de lo más básico, pero por supuesto que trabajamos todo digno”, señalaron. Desde Pérez Caruzo, además, confirmaron que existen servicios de tres millones de pesos o más, cuya variación depende principalmente del ataúd. El techo del mercado, en algunas casas, puede superar los 25.000 dólares.

El cementerio

El servicio funerario es solo el primer desembolso. Una vez cerrado el velatorio, viene decidir qué hacer con el cuerpo, y esa decisión también tiene precio de entrada, precio de apertura y precio de mantenimiento.

Del lado de los cementerios públicos, el Parque Municipal es hoy el destino más barato. Una sepultura en tierra tiene un costo total de aproximadamente 56.000 pesos, 20.000 de introducción directa más 35.940 por los cinco años de contrato. Sin embargo, el cementerio público no hace contratos a perpetuidad. La sepultura dura cinco años, el nicho, doce. Una vez vencido ese plazo, la familia debe decidir qué hacer con los restos.

Las opciones que ofrece el propio cementerio son dos. La primera es el ingreso al osario, exhumación y traslado incluidos, por alrededor de 37.000 pesos. La segunda es contratar un nicho para urna por doce años, pagando los primeros tres años juntos, lo que representa entre 70.000 y 80.000 pesos, más la urna que la familia debe aportar. “Esos son los valores que se encuentra la gente cuando viene acá al cementerio para exhumar o darle un destino final a los restos de sus familiares”, explicaron desde la administración.

La Loma por su parte no ofrece sepulturas en tierra ni cremaciones. Lo que tiene son nichos, de ataúd y de urna, y panteones privados. Para los nichos, el sistema de pago es por año, con los primeros tres años abonados de forma conjunta al momento del ingreso.

Para tener una referencia, el nicho de ataúd más caro cuesta 70.000 pesos por año, lo que implica un desembolso inicial de 210.000 pesos. Después de ese período inicial, el pago es anual.

Los nichos de urna arrancan en 27.500 pesos por año, con el mismo esquema: tres años juntos al inicio, es decir 82.500 pesos para empezar.

En los cementerios privados de la ciudad, como Peace Hills y Los Robles. La diferencia principal respecto a los públicos es que los espacios se adquieren a perpetuidad. Una parcela estándar en tierra, con capacidad para dos ataúdes y una urna, cuesta entre 350.000 y 510.000 pesos según la ubicación. A eso se suma un derecho de inhumación de aproximadamente 100.000 pesos cada vez que se abre la parcela, más un canon de mantenimiento bimestral de alrededor de 25.000 pesos.

El nicho privado es la opción más cara del sistema. La adquisición oscila entre 620.000 y 1.200.000 pesos según la altura y el sector, con un mantenimiento bimestral de 40.000 pesos que se extiende indefinidamente.

La cremación en cementerio privado, única opción real disponible, dado que el horno municipal lleva años fuera de servicio desde la pandemia, va de 230.000 a 400.000 pesos, con tiempos de espera que pueden extenderse varios días tanto para el proceso como para recibir las cenizas.

La cuenta final

Los números cambian de forma significativa respecto a lo que cada servicio cotiza por separado. En el escenario más económico posible el total mínimo se ubica cerca de los 600.000 pesos. Sin flores, sin extras, con las opciones más austeras del mercado.

Si se elige una buena sepultura en tierra, con un ataúd digno, el piso tranquilamente supera los 800.000 pesos.
Por supuesto, aquel que pueda pagarlo, y quiera algo más cerca del rango medio estaría hablando de un total que supera los 1.450.000.
Todo esto sin contar los costos de mantenimiento ni arreglos florales que suelen rondar los 200.000 pesos hasta incluso los 450.000 dependiendo la florería.

El subsidio y el servicio gratuito

Frente a todo esto, el Estado nacional ofrece una compensación económica de 15.000 pesos a través de ANSES para los gastos de sepelio de jubilados, pensionados y beneficiarios del sistema previsional. Monto que, está de más decir, lleva años sin actualizarse. Es un chiste sin remate.

Para quienes no pueden afrontar ninguno de estos costos, la Municipalidad de General Pueyrredon ofrece asistencia a través de la Secretaría de Desarrollo Social, ubicada en Teodoro Bronzini 1147. El trámite debe iniciarse de forma presencial, no se acepta consulta telefónica, y requiere documentación que acredite la situación de vulnerabilidad. Una trabajadora social evalúa el caso antes de autorizar el servicio.

¿Qué incluye? Un ataúd básico de madera sencilla, el traslado desde el lugar del fallecimiento y la sepultura o cremación. No incluye velatorio de ningún tipo, flores ni avisos fúnebres. Es un proceso administrativo y rápido.

Lo que el sistema no resuelve es la franja del medio, familias que tienen una jubilación mínima o una vivienda modesta, y que por eso no califican para el servicio gratuito, pero que tampoco tienen más 600.000 pesos disponibles para pagar la opción más austera del mercado privado. Ese limbo es el punto ciego de la política funeraria municipal. Una realidad que en Mar del Plata, con su alta tasa de adultos mayores y su mercado laboral en deterioro, no es una excepción.