La Federación Universitaria Marplatense estimó que un alumno que alquila y se mantiene en la ciudad necesita al menos $1.050.000 por mes para estudiar. Alquileres, comida y transporte explican casi todo, mientras las becas nacionales quedan muy lejos.
Venir a estudiar a Mar del Plata desde cualquier ciudad del interior bonaerense se convirtió en una empresa económica de primer orden. La Federación Universitaria Marplatense (FUM) afirma que sostener la vida de un estudiante que alquila y se mantiene por su cuenta en la ciudad requiere hoy al menos un millón de pesos mensuales. El dato es la suma de alquiler, expensas, servicios, alimentación y transporte en sus versiones más austeras. Y contrasta con una beca Progresar que lleva meses sin actualizarse y que hoy equivale al 3,5% de ese costo real.
El alquiler
El ítem que más pesa en la canasta estudiantil es, por lejos, el alquiler. Verónica Berasueta, vicepresidenta del Colegio de Martilleros de Mar del Plata y referente del segmento de alquileres temporarios para estudiantes, precisó que los valores de los monoambientes arrancan en 350.000 pesos y pueden llegar a los 450.000 según ubicación, amenidades y calidad del departamento. Los de dos ambientes ya suben a los 500.000. “Los precios se mantienen siempre por debajo de lo que es un alquiler de vivienda permanente de 24 meses, históricamente es así”, aclaró Berasueta. La idea de los alquileres de estudiantes, en la mayoría de los casos, responde a la necesidad de “no tener el departamento vacío”, y con ese ingreso pagar su mantenimiento.
A ese valor base hay que sumarle expensas (entre 50.000 y 100.000 pesos) y servicios básicos como luz, gas e internet. El piso real de vivienda para un estudiante en un monoambiente estándar se ubica, entonces, cerca de los 550.000 pesos mensuales.
Comida y transporte
La alimentación es el segundo capítulo del presupuesto. Quien almuerza en el comedor universitario de la UNMdP, hoy con un menú fijado en 2.750 pesos, gasta 55.000 pesos si asiste los 20 días hábiles del mes. Pero eso solo cubre los almuerzos de los días de cursada. Para cubrir todas las comidas, desayunos, cenas y fines de semana, cocinando en casa, la estimación ronda entre 300.000 y 400.000 pesos mensuales, en línea con la Canasta Básica Total para un adulto.
El transporte suma otro golpe. El boleto de colectivo en Mar del Plata cuesta hoy 1.550 pesos por tramo, lo que implica un gasto de 62.000 pesos mensuales para un estudiante que toma dos colectivos diarios para ir a cursar.
El mercado de alquileres no afloja
Pese al salto en los costos, Berasueta señaló que el mercado de alquileres estudiantiles no registra una caída en la demanda. “Nosotros en este momento hicimos un poco más de alquileres que el año pasado”, indicó. La explicación, sin embargo, tiene un matiz importante, quienes efectivamente alquilan en Mar del Plata son, en su mayoría, familias con poder adquisitivo suficiente para sostenerlo. “Los chicos que vienen a alojarse están en facultades que son privadas, que tienen cierto poder adquisitivo”, planteó la referente del Colegio de Martilleros.
En ese sentido, la posibilidad de agruparse entre varios estudiantes para compartir gastos es, según Berasueta, “más mito que realidad”. Los contratos se firman generalmente con los padres como garantía y, como máximo, conviven dos familias en un mismo departamento. “O son pareja, o son hermanos, o son amigos, pero no más de dos en un departamento de tres ambientes”, precisó.
Existe una alternativa más económica como las pensiones estudiantiles, donde el estudiante ocupa una habitación dentro de una vivienda compartida con otros. Berasueta reconoció que es una opción “que está en boga” para quienes no pueden afrontar un alquiler propio, aunque no es la modalidad dominante del mercado.
