En 1956, dos amigos marplatenses, Domingo Strileski y Nelson di Lernia, construyeron una tabla casera con madera y lona, la bautizaron Blanquita y se metieron al mar en La Perla. Años después, Strileski fue reconocido después por la Asociación de Surf Argentina como uno de los surfistas más antiguos del país, pero en ese momento no existía ni la categoría ni el vocabulario. Si estás pensando en ir a surfear, andá averiguando horarios de micros a Mar del Plata y leé esta nota para conocer la historia de la costa surfera.
El 3 de mayo de 1963, Daniel Gil surfeó su primera ola local en Punta Cantera con tablas traídas de Perú, junto a Cachito León, Richard Podestá y Tito Elizalde. Gil había descubierto el surf en Estados Unidos durante un viaje con el plantel de Boca Juniors —su padre fue presidente del club— y la foto de ese día, hoy en sepia, es una de las imágenes fundacionales del deporte en Argentina.
La ciudad tiene más de 20 rompientes catalogadas a lo largo de toda su franja costera, desde Parque Camet hasta más allá del Faro de Punta Mogotes. Playa Grande es la que todos conocen. Le dicen “la catedral del surf” por sus olas largas, no demasiado tubulares, que permiten recorridos extensos.
Pero la costa marplatense tiene picos con personalidad propia que los locales ya conocen de memoria. La Paloma por ejemplo, al sur, tiene fondo de piedra y olas que pueden superar los dos metros y medio, con una perfección que la convierte en una de las mejores rompientes de la zona.
Off the Wall es surf extremo, con fondo de piedra, corrientes fuertes y derechas tubulares largas donde entrar y salir del agua ya es un desafío. Las Cuevas funciona como refugio cuando el mar está muy grande y cierra en todas las demás playas. Y Varese, en el otro extremo, es el aula donde empiezan casi todos, con rompientes suaves y sin riesgo.
Lo que hace que Mar del Plata sea distinta a cualquier otra ciudad surfera de la costa argentina, además de la variedad de olas, es la cantidad de historia y de nombres propios que salieron de ahí.
Santiago Muñiz, nacido en la ciudad en 1992, fue campeón mundial ISA en 2011 con apenas 18 años —el más joven en la historia del torneo— y repitió en 2018 en Japón. Leandro “Lele” Usuna ganó el mundial en 2014 y en 2016, y fue el único argentino en competir en el debut olímpico del surf en Tokio. Nacho Gundesen se coronó campeón mundial junior en 2017. Los tres son marplatenses. Argentina acumuló cinco títulos mundiales ISA entre 2011 y 2018, y todos salieron de esta ciudad.
El dato más reciente es el Ala Moana Surf Chalet, el primer museo del surf de Argentina, inaugurado a fines de enero de 2026 en un chalet patrimonial de 1942 en la esquina de Roca y la costa, a metros de Playa Grande.
Lo armó Fernando Aguerre, marplatense, presidente de la ISA desde 1994 y una de las figuras clave en la inclusión del surf como deporte olímpico. La casona estuvo en venta durante nueve años hasta que Aguerre la compró y la restauró respetando los pisos, los radiadores originales y hasta el ascensor Otis de época.
Adentro hay 144 tablas de todas las eras —desde tablas de madera hawaianas de principios del siglo XX hasta las de campeones olímpicos como Kauli Vaast— y la entrada es libre y gratuita. A principios de marzo de 2026, en la misma Playa Grande, se corrió el Rip Curl Grom Search, segunda fecha del circuito argentino junior, con surfistas de categorías Sub 10 a Sub 18 compitiendo a pocas cuadras del museo.
