Marcelo Chorny, a pesar de la adversidad, mostró su coraje en el Maratón de Madrid

En una ciudad atravesada por el pulso constante de miles de corredores, la 48ª edición de la Zurich Rock ‘n’ Roll Running Series Madrid volvió a confirmar que una maratón es mucho más que una competencia. Entre los casi 47.000 participantes de más de 100 países que inundaron las calles de Madrid, hubo historias que escaparon al cronómetro y encontraron su verdadero sentido en la resistencia. Una de ellas fue la de Marcelo Chorny.

Con una dilatada trayectoria en el rugby marplatense y un fuerte vínculo con Mar del Plata, Chorny se plantó en la línea de largada con un desafío que trascendía lo deportivo. Afectado por un cáncer de laringe y en tratamiento oncológico, decidió correr como símbolo de lucha personal. Su participación no pasó inadvertida: fue uno de los testimonios más conmovedores de una jornada marcada por la superación.

Yo corrí 3 horas casi 27 o 28, no me da bien el tiempo, y caminé hasta llegar. La rodilla no aguantó, pero reto hecho y causa noble”, resumió tras cruzar la meta, con la voz reconstruida gracias a una intervención que lo convirtió en el primer paciente en su condición en cruzar la meta de un evento deportivo de esta envergadura.

El recorrido, que comenzó a las 8 de la mañana en el Paseo de la Castellana, llevó a los corredores por puntos emblemáticos como la Puerta del Sol, el Palacio Real y el Paseo del Prado. A lo largo del circuito, bandas de rock y miles de espectadores transformaron la carrera en una celebración colectiva. Sin embargo, en medio de ese clima festivo, la historia de Chorny aportó una dimensión distinta: la del esfuerzo silencioso, la del cuerpo que resiste más allá de sus límites.

Lejos de limitarse a completar la prueba, el ex rugbier convirtió su participación en una causa solidaria. A través de su iniciativa, logró recaudar más de 3.000 euros destinados a la Fundación de Pacientes con Cáncer de Cabeza y Cuello, organización que hoy acompaña su propia batalla.

El plano competitivo

En el plano competitivo, el keniano Mike Chematot se quedó con la victoria masculina con un tiempo de 2h08:46, mientras que en mujeres la etíope Kena Girma dominó la prueba con 2h26:00. Pero, como suele ocurrir en este tipo de eventos, los nombres de la élite compartieron protagonismo con historias anónimas que dieron sentido al espíritu de la maratón.

La presencia de corredores en condiciones extraordinarias, como la de Chorny, volvió a poner en primer plano el verdadero significado de estos encuentros. Para muchos, correr 42 kilómetros es un desafío físico; para otros, es una forma de decir que se puede, incluso cuando el cuerpo parece marcar lo contrario.

Así, entre marcas personales, abrazos en la llegada y lágrimas contenidas, Madrid volvió a demostrar que cada maratón es también un relato humano. Algunos se miden en segundos. Otros, como el de Marcelo Chorny, en coraje.