Alvarado rescató un punto y Kimberley se trajo tres que valen oro

En una jornada intensa para los equipos marplatenses en la Zona 4 del Torneo Federal, Alvarado y Kimberley ofrecieron dos caras de un mismo fin de semana: la frustración de un empate con sabor a poco y la épica de una victoria inolvidable. Mientras Alvarado debió conformarse con un 1-1 en el “José María Minella” ante Villa Mitre, el elenco de Batán protagonizó un vibrante 4-3 como visitante frente a Guillermo Brown de Puerto Madryn, en un partido que tuvo todos los condimentos.

Alvarado, entre la intención y la falta de claridad

Alvarado asumió el protagonismo desde el inicio, pero su dominio fue más territorial que efectivo. En el primer tiempo, el trabajo de recuperación de Mansilla le permitió manejar la pelota, aunque sin profundidad. Chiozza, Federico y Gutiérrez intentaron darle sentido al juego, pero la falta de peso por las bandas , especialmente por el sector izquierdo, y la escasa conexión con Gigena limitaron sus avances.

Villa Mitre, ordenado y astuto, apostó a ceder la salida y cerrarle los caminos a los volantes creativos del local. El plan le resultó eficaz: casi no sufrió y generó la situación más clara con un remate de Gutiérrez que exigió a Mazza.

En el complemento, los cambios le dieron aire al equipo marplatense. Speck y Pérez aportaron dinámica y generaron las mejores chances, pero cuando parecía más cerca el gol local, llegó el golpe visitante: Almada capitalizó un rebote tras un córner y puso el 1-0.

El impacto desordenó a Alvarado, que entró en confusión y perdió fluidez. Sin embargo, en tiempo de descuento encontró el empate: penal sobre Tomás Fernández y definición potente de Gutiérrez para sellar un 1-1 acorde al desarrollo, aunque insuficiente para sus aspiraciones.

Kimberley, una remontada para la historia

Si Alvarado dejó dudas, Kimberley escribió una página memorable. En Puerto Madryn, el equipo marplatense estuvo tres veces en desventaja, pero nunca renunció a su propuesta ofensiva y terminó imponiéndose 4-3 con un gol agónico en el minuto 49.

El inicio fue adverso, con un gol tempranero de Rivero para Brown. Sin embargo, Kimberley creció con el correr de los minutos, tomó el control del juego y encontró el empate a través de Santiago Castillo, figura determinante.

El segundo tiempo mantuvo la intensidad. Brown golpeó en momentos clave, pero cada ventaja fue respondida por un Kimberley decidido, que combinó actitud y buen juego. Castillo volvió a aparecer para igualar, y luego Leonel Iriarte, ingresando desde el banco, marcó dos goles decisivos.

Cuando parecía que el empate estaba sellado, llegó la jugada final: centro preciso, asistencia de cabeza de Castillo y pirueta de Iriarte para desatar el festejo. Un triunfo épico que consolida a Kimberley en los puestos de vanguardia y refuerza su ilusión.