Mar del Plata bajo el agua: ¿fenómeno climático o deuda de infraestructura?

Dos temporales en menos de un mes, uno de apenas siete minutos que colapsó media ciudad, otro de 95 milímetros que dejó evacuados y viviendas anegadas, volvieron a instalar la pregunta que los vecinos se hacen desde hace años. ¿Es un fenómeno climático o la infraestructura no está preparada? Joaquín Negri, presidente del Colegio de Ingenieros Distrito II, respondió en diálogo con el Retrato: son las dos cosas, y sin inversión, va a empeorar.

El 31 de marzo, una tormenta de siete minutos de duración colapsó el sistema de drenaje del Puerto, la Avenida Juan B. Justo, Punta Mogotes, El Alfar y el Bosque Peralta Ramos. Menos de un mes después, entre el 21 y el 22 de abril, una alerta naranja con acumulados de casi 95 milímetros dejó evacuados en la periferia y viviendas anegadas en los barrios 2 de Abril, Félix U. Camet, Parque Camet, Parque Peña y Las Dalias. En la zona del Puerto conocida como La Olla, el agua entró a casas y locales en minutos. En el barrio 2 de Abril, el agua alcanzó la Escuela Municipal N° 217.

¿Por quése inunda Mar del Plata?

Joaquin Negri, presidente del Colegio de Ingenieros Distrito II, advirtió que los meteorólogos anticipan un Súper Niño para este año, lo que implica precipitaciones superiores a las de un año Niño normal. “Mar del Plata no está exenta de ello y va a estar afectada de forma más amplia con este fenómeno meteorológico”, señaló.

Pero aclaró que el factor climático no exime al déficit estructural: “En general a la Argentina le falta mucha infraestructura. Si no volvemos a empezar las construcciones que faltan, vamos a tener serios problemas en los próximos años con pérdida de calidad de vida, pérdidas económicas e incluso pueden llegar a ser pérdidas de vida”.

Mar del Plata está construida sobre un sistema de arroyos entubados. El Tapera, El Tigre, El Cardalito, Corrientes, Del Barco y varios más atraviesan el ejido urbano sin que los vecinos los vean. Sus cauces bajos son los primeros en anegarse. “En esos bajos la gente también se asentó, muchas veces en barrios de clase baja que complican el escurrimiento superficial”, describió Negri. A eso se suma la impermeabilización creciente del suelo urbano por la expansión del cemento, el agua ya no se filtra, circula y se acumula en los puntos más bajos.

Obras incompletas y fondos que no llegan

La última gran inversión en desagües pluviales fue la del Arroyo del Barco, en la zona de los clubes náuticos, que resolvió los anegamientos sobre la Avenida de los Trabajadores. Fue la primera etapa de varias cuencas pendientes. Las siguientes no se hicieron. La segunda etapa del colector Marcos Sastre, que debería completar la red en la zona norte, permanece paralizada.

Negri dió el diagnóstico institucional: “OSSE es una empresa muy profesional. Acá no tenemos el problema que tienen en otras ciudades o provincias donde no tienen los proyectos, acá se sabe qué hacer o qué se debería hacer en casi el cien por ciento de los casos. Lo que sucede es que no hay fondos”. La tasa por servicio pluvial que cobra OSSE no alcanza ni para el mantenimiento operativo, mucho menos para las obras. Lo que se requiere es financiamiento nacional, provincial o internacional.

El mantenimiento, subrayó Negri, es tan crítico como la construcción: “Una obra no termina cuando se termina de construir, sino que sigue su vida con la operación y el mantenimiento.” OSSE opera con camiones desobstructores, cuadrillas y excavadoras para el perfilado de arroyos, pero los recursos son insuficientes ante la escala del problema.

El rol de los desarrollos privados

Uno de los factores que Negri señaló con énfasis es el impacto de los desarrollos privados, como barrios cerrados, edificios, centros comerciales, que afectan la dinámica hídrica de los barrios adyacentes. Cuando una superficie se impermeabiliza sin planificación, el agua que antes se filtraba o escurría de forma distribuida se concentra y va a parar aguas abajo, a los barrios más vulnerables. “Tiene que haber participación público-privada: cuando se hacen desarrollos de obra tiene que pensarse el entorno”, planteó. La autoridad de aplicación en ese aspecto es la Autoridad del Agua de la Provincia de Buenos Aires, que debería intervenir para garantizar que los nuevos desarrollos no alteren los cursos naturales ni eliminen los humedales que funcionan como amortiguadores pluviales.

El Colegio de Ingenieros no fue convocado a ninguna mesa de trabajo en materia pluvial, ni a nivel municipal ni provincial. Negri dejó abierta la oferta: “Siempre estamos a disposición para cuestiones ingenieriles de forma totalmente desinteresada para aportar al municipio, a la provincia y a la nación en cuestiones técnicas”.

Mientras tanto, el pronóstico climático para los próximos meses no es alentador. Si la proyección del Súper Niño se confirma, Mar del Plata enfrentará precipitaciones más intensas y frecuentes sobre una infraestructura que, según el propio presidente del Colegio de Ingenieros, ya está al límite. Las obras existen en papel. Los fondos, no. Y el agua, sigue encontrando los mismos bajos de siempre.