McCain avanza en la consolidación de prácticas de agricultura regenerativa en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, una región clave para la producción de papa a nivel nacional y global. En diálogo con el Retrato, Micaela Uberti, gerente de Sustentabilidad para Latinoamérica, analizó el presente del sector y el rol que desempeñan las empresas en la transición hacia modelos más responsables.
“En cuanto a agricultura regenerativa, la zona en la que estamos tiene mucha historia en hacer buena agricultura. Lo que hoy hacemos es ponerle nombre a esas prácticas, descartar las que no funcionan y proponer un modelo que pone al suelo como protagonista”, explicó Uberti. En ese sentido, remarcó que el objetivo no solo es garantizar el abastecimiento, sino también utilizar estas prácticas como una herramienta concreta frente al cambio climático.
Sustentabilidad y negocio: una relación inseparable
Lejos de la idea de que la sustentabilidad compite con la rentabilidad, Uberti planteó que ambos conceptos deben ir de la mano. Desde su rol, su área no solo aborda el impacto en el agro, sino también en las operaciones industriales, el consumo y la relación con las comunidades.
“La sustentabilidad no viene a convertir una empresa en una ONG. Viene a hacer un negocio que valga más porque es sustentable. Antes se trataba de producir y vender; hoy se trata de producir de manera que podamos seguir haciéndolo durante muchos años más”, sostuvo.
En ese marco, explicó que la sustentabilidad implica analizar cada decisión dentro de la cadena de valor: desde la producción primaria hasta el impacto en el consumidor final. “Medimos todo: cómo impactamos en el planeta y en las personas, desde el inicio hasta el final del proceso”, detalló.
Cambio climático y conciencia global
El crecimiento de la población y la presión sobre los recursos naturales han acelerado la toma de conciencia a nivel global. Para Uberti, este proceso ya no es una discusión de largo plazo, sino una necesidad inmediata.
“Entendimos que los recursos no son ilimitados. El agua, la tierra y los alimentos ya no pueden darse por sentados. Lo que antes parecía un problema del futuro, hoy es una urgencia: necesitamos producir alimentos el año que viene, no dentro de cien años”, afirmó.

La ejecutiva también subrayó que la crisis climática, ecológica y social están interconectadas. “No hay impacto ambiental que no tenga una consecuencia social. Hoy es imposible mirar para otro lado”, agregó, destacando que el agro es uno de los sectores donde estos efectos se perciben de manera más directa.
Productores, empresas y nuevas reglas de juego
Uno de los puntos clave del proceso de transformación es el rol de los productores. Según Uberti, en los últimos años se registró un cambio notable, impulsado tanto por nuevas generaciones como por exigencias del mercado.
“Hace diez años éramos vistos como ‘los locos’. Hoy el convencimiento viene desde afuera: ya no hay que explicar tanto, hay que pasar a la acción. La presión no viene solo del consumidor, sino también de regulaciones, mercados internacionales y nuevas condiciones para exportar”, indicó.
En ese sentido, destacó que la sustentabilidad dejó de ser un área aislada dentro de las empresas para convertirse en una estrategia transversal. “No alcanza con que un sector esté comprometido: toda la organización tiene que estar alineada, desde la dirección hasta compras”, explicó.
Finalmente, Uberti remarcó que el futuro dependerá de las decisiones que tomen hoy las empresas. “Hay empresas que nacen con propósito sustentable y otras que deben reconvertirse. Las que no lo hagan tendrán cada vez más dificultades para operar en un mundo que ya cambió”, concluyó.
