Farmacéuticos: “Los únicos que financiamos la salud del jubilado somos nosotros”

El Colegio de Farmacéuticos de Mar del Plata alertó por una deuda de PAMI que acumula dos meses de atraso y representa el 65% de la facturación del sector. Mario Della Maggiora, presidente de la institución, advirtió que el desbalance en la cadena de pagos amenaza con cortar el suministro de medicamentos para patologías crónicas, en un contexto en el que los jubilados ya resignan tratamientos por falta de dinero.

El mecanismo que sostiene el acceso a medicamentos para los afiliados de PAMI es un sistema de calce. PAMI paga en cuotas parciales semanales, la farmacia usa esos fondos para abonar a las droguerías dentro del plazo de crédito pactado, y la droguería repone el stock. Cuando uno de los eslabones falla, la cadena se quiebra. “Si hoy le cortan el suministro a una farmacia, mañana no va a poder reponer los medicamentos que vendió hoy”, explicó en diálogo con el Retrato, Mario Della Maggiora, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Mar del Plata . “Nosotros tenemos dos o tres reposiciones diarias, sería imposible mantener un stock para 15 días”.

La deuda de PAMI con las farmacias lleva dos meses de atraso. El jueves es el día de corte semanal, si el resumen no está saldado, la droguería interrumpe automáticamente el suministro. La semana pasada, según Della Maggiora, hubo cortes en varias farmacias del país. Un pago parcial ingresado a principios de esta semana descomprimió transitoriamente la situación, pero no la resolvió. “Ya estamos en una situación de preocupación. Lo que pase de acá en más no depende de nosotros”, afirmó.

Los medicamentos en riesgo

Los más expuestos son los de patologías crónicas, que representan entre el 80% y el 90% de las dispensas a afiliados del PAMI: antihipertensivos, antidiabéticos e hipocolesterolemiantes. “Si a un hipertenso de 80 años le sacás la medicación, empieza con picos de hipertensión, es simple. No puede dejar de tomarla”, detalló Della Maggiora. Ante un eventual desabastecimiento por marca, las farmacias cuentan con herramientas para orientar al paciente hacia el mismo principio activo bajo otra presentación. “En una farmacia se lo explican. En una tienda de medicamentos, no”, remarcó, en una distinción que alude a las cadenas de gran escala.

El costo del 80% de cobertura

La cobertura que PAMI ofrece a sus afiliados, donde el jubilado abona aproximadamente el 20% del valor real del medicamento, es según Della Maggiora, financiada casi en su totalidad por el propio sector farmacéutico. La industria subvenciona alrededor de un 20% de la brecha, el farmacéutico absorbe cerca de un 15% adicional mediante bonificaciones propias, y PAMI aporta el resto. “Los únicos que estamos sosteniendo la financiación, no solamente al PAMI sino a todas las obras sociales, son las farmacias. Muchos farmacéuticos hasta dilapidan ahorros para poder seguir atendiendo porque no pueden dejar sin medicamento a la gente”, afirmó.

El otro frente del problema es el bolsillo. La caída en la venta de unidades (superior al 20% según datos del sector) refleja, en parte, una adaptación forzada: jubilados que no completan recetas, que interrumpen ciclos de tratamiento o que fraccionan las dosis para estirar el gasto. Della Maggiora ofreció una lectura matizada del dato. La caída en el consumo de medicamentos de venta libre, fuertemente impulsados por la publicidad, puede interpretarse como una corrección de un consumo previamente excesivo. En cambio, los medicamentos para patologías crónicas son, en sus palabras, productos “inelásticos”: “Si usás insulina y no tenés para pagarla pero tenés un auto, dejás de usar el auto para comprar la insulina”. Cuando esos medicamentos también caen, la señal es inequívoca y alarmante.