Tres episodios de violencia grave en escuelas de la ciudad en menos de una semana, una alumna con válvula cerebral golpeada en la cabeza, un joven internado con el maxilar fracturado y un ataque con gas pimienta que afectó a más de 20 personas, pusieron en primer plano un diagnóstico que Luis Alberto Distéfano, ex secretario de Educación de General Pueyrredon y ex director de la Secundaria N°25, lleva tiempo sosteniendo: el problema no es episódico sino estructural, y lleva tres décadas de acumulación.
El 30 de marzo, un alumno de 15 años empezó un tiroteo en una escuela de Santa Fe y mató a un estudiante de 13. En la misma semana, Mar del Plata registró tres hechos de violencia escolar de extrema gravedad. Luis Distéfano no los lee como coincidencias ni como fenómenos aislados. “¿Sabés cuántas veces entran alumnos armados a las escuelas de Mar del Plata? El tema es cuánto se viraliza y cuánto se oculta”, afirmó en diálogo con el Retrato.
El ex secretario de Educación municipal y ex director titular de la Escuela Secundaria N°25, donde semanas atrás un alumno activó un aerosol de gas pimienta en un recreo cerrado y afectó a más de 20 personas entre estudiantes y docentes, situó el origen del problema en una combinación de decisiones de política educativa que se acumulan desde hace treinta años y que, afirma, se agravaron de manera específica con el nuevo Régimen Académico que la provincia de Buenos Aires implementó en 2024. “Cuestionamos el régimen muchos docentes porque sabíamos que iba a terminar pasando esto”, sostuvo.
Un régimen que eliminó las consecuencias
El Régimen Académico vigente en las escuelas secundarias bonaerenses desde 2024 introdujo, entre otras modificaciones, la eliminación de la repitencia y la prohibición de las sanciones punitivas. Para Distéfano, ambas decisiones operan en el mismo sentido, le quitaron a la escuela las herramientas para poner límites.
“Cuando los chicos no ven que hay un límite claro, no hay una sanción, es todo lo mismo, son adolescentes y van a ir justamente saltando todas las barreras“, afirmó. La lógica que describe aplica tanto al plano académico como al conductual: “Si vos no repetís, si tener un 7, un 10 o un 4 es lo mismo porque sabés que no pasa nada, ya tampoco tenés una vara. En lo disciplinario, lo máximo que podés hacer es mandar al alumno a la dirección para que reflexione y vuelva, y te imaginás que eso no tiene ningún impacto“.
El mecanismo de “intensificación” que reemplaza a la repitencia genera además, según Distéfano, un caos operativo cotidiano que agrava el problema. Los alumnos que adeudan materias deben cursar con otros grupos en períodos específicos, lo que obliga a los docentes a interrumpir el dictado de contenidos nuevos para atender a estudiantes de distintos años simultáneamente. “¿En qué se convierte? En un apruebo”, resumió. “Es imposible enseñar en cuatro clases un año entero. Y así perjudicás no solo al chico que sabe que no pasa nada, sino también a los que pierden la posibilidad de aprender temas nuevos”.
Sobre la sanción específica que correspondería en casos como el de la Secundaria 38, donde el agresor acumularía sesenta actas disciplinarias previas y golpeó a Nahuel hasta fracturarle el maxilar y la nariz, Distéfano aclaró: “Cuando yo leo en los comentarios de: ¿cómo no sancionan?, la respuesta es que no hay sanción. La reflexión a un adolescente de 15 años que le pegó de esa manera no va a pasar por nada. No hay suspensión”. Y añadió que cuando una escuela intenta igualmente aplicar una sanción, se encuentra con la resistencia del cuerpo de inspectores provinciales.
La autoridad que se perdió y los docentes que se van
Distéfano explica que la pérdida de la autoridad es algo que se repite constantemente en todos los niveles. “En escuelas primarias, donde hay niños, muchas maestras periódicamente son insultadas, son golpeadas, son escupidas. Esto pasa en escuelas de la ciudad hace varios años, no solo de gestión estatal”. En el secundario, la situación se agrava porque el docente carece de herramientas formales: “Tenés chicos que llegan a cualquier horario, que se sientan arriba de los compañeros, que están con las patas arriba de la mesa, que si les decís algo te dicen cualquier barbaridad. Y ese profesor no tiene autoridad porque no tiene forma de seguir”.
La consecuencia sobre el cuerpo docente es la deserción. “El docente que se puede ir, se va. El que puede hacer algún trabajo en aplicaciones o tiene la posibilidad de jubilarse, se jubila. Nadie espera, todo el mundo se quiere ir”.
El Régimen Académico que describe fue aprobado, señaló, de manera unánime por los diez consejeros generales de educación de la provincia, con representantes del oficialismo de Kicillof, del radicalismo y del PRO. “Trasciende lo ideológico. Hay una postura de pensar que la escuela tiene que tener este rol, que las sanciones son dictadura, y lo acordaron todos”.
El municipio ausente consetudinario
Consultado sobre qué podría hacer el municipio frente a un problema que es competencia provincial, Distéfano trazó una distinción entre lo que históricamente fue y lo que podría ser. “Los intendentes y los secretarios de Educación entienden que su única responsabilidad en educación es con las escuelas municipales. Como tienen escuelas destruidas, mejor se quedan con las municipales, que les pagan mejor que a las demás, y no se meten en los líos de las escuelas provinciales”.
En contraste, describió su propia gestión como secretario como una que asumió la voz educativa del municipio frente a la provincia. “Hoy volvió a ser lo que fue históricamente: el municipio no habla de educación, no habla en contra de Kicillof en cuanto a las políticas educativas que todos vemos. No vas a ver a ningún funcionario de la Secretaría de Educación hablar de estas cuestiones”. Lo único que el municipio podría hacer sin invadir competencias provinciales, afirmó, es concientizar a la ciudadanía.
¿Puede pasar lo de Santa Fe acá?
Distéfano no descartó nada la idea. “En cualquier lugar de la provincia. No podés revisar una mochila, no podés tener cámaras por las invasiones a la privacidad. Tenemos un protocolo de actuación cuando entra un alumno armado. ¿Sabés cuántas veces entran alumnos armados a las escuelas de Mar del Plata? Muchas mas de las que se muestran en los medios, de milagro no pasa nada”.
La preocupación de la provincia, afirmó, no es resolver el problema sino evitar que se viralice. “El cuestionamiento es cómo ese video se tomó en el aula, no lo que nos pasa todos los días”.
“Los padres de nuestros alumnos son egresados de las escuelas que perdieron el rumbo hace tres décadas. Es lógico que esté todo roto, este principio básico que tiene que ver con el respeto al otro ya no se enseña ni en las casas. Nos va a llevar mucho tiempo darle vuelta”. Y remarcó que incluso si mañana se derogara el régimen académico y se reimplantaran sanciones con criterio pedagógico, el cambio real tardaría años en percibirse. “No es agenda de la política. Y no hay mucha ciencia en esto. Todos lo sabemos”.
