En el marco de una temporada que superó todas las expectativas, Paula Rueda, integrante del staff de Love Up, trazó un balance más que positivo del paso de la experiencia inmersiva por la ciudad y anticipó lo que vendrá en los próximos meses.
“La verdad es que la gente nos sorprendió con la convocatoria. Asistieron muchísimos, muchísimos visitantes”, expresó con entusiasmo al ser consultada sobre el resultado del verano. Según detalló, el flujo constante de público marcó el pulso de una propuesta que logró consolidarse como uno de los atractivos destacados de la temporada.
La muestra, que desembarcó en Mar del Plata, encontró en el público local y en los turistas una respuesta inmediata. “La aceptación del público fue muy buena. Por eso estamos hoy acá, para también dar un gran anuncio que nos pone muy felices”, adelantó, afirmando que el proyecto continuará expandiéndose.
En ese sentido, confirmó que la ciudad fue el primer punto de una gira nacional. “Somos la primera ciudad en la Argentina, acá en Mar del Plata, la cual visita Love Up. Y de acá nos vamos a ir visitando distintas ciudades del interior del país”, explicó. El recorrido incluye además antecedentes en Latinoamérica, con presentaciones previas en Ecuador y Perú, antes de iniciar este nuevo tramo por territorio argentino.
Uno de los aspectos que más destacó Rueda fue la reacción emocional de los visitantes al atravesar los distintos espacios. La muestra se despliega en 3.000 metros cuadrados y cuenta con 17 salas temáticas interconectadas por un relato sensorial común.
“Es impresionante ver las caras de las personas mientras van recorriendo. Cada sala tiene su característica, aunque todas están unidas por un mismo relato sensorial”, describió. El recorrido propone experiencias inmersivas que transportan a otros mundos, salas contemplativas para detenerse y apreciar los detalles, y espacios interactivos donde el visitante se convierte en parte activa de la obra.
En ese punto, la integrante del staff remarcó un fenómeno que se repite día tras día: el regreso simbólico a la infancia. “Me llamó la atención ver gente grande jugando. Creo que vuelven a su infancia. Los chicos están parados, y ellos amacándose, tirándose en el colchón inflable”, relató entre risas.
Las hamacas de luz, uno de los sectores más fotografiados del recorrido, sintetizan ese espíritu lúdico que atraviesa la propuesta. “La idea es que se sorprendan, que se encuentren con algo totalmente distinto a lo que ya hay en la ciudad. Esto es novedoso”, afirmó.
El gran pelotero inflable, de 15 por 8 metros y con más de 120.000 pelotitas, se convirtió en una de las salas más comentadas. Allí, grandes y chicos se animan a romper con la rutina cotidiana. “Los niños lo disfrutan naturalmente, pero nosotros los adultos perdemos un poco la noción de cuándo fue la última vez que nos metimos en un pelotero. Cuando se encuentran con esto, muchos dudan… ¿me tiro o no me tiro? Pero todos están invitados a divertirse”, señaló.
El impacto de la muestra no solo se tradujo en convocatoria, sino también en generación de empleo. Actualmente trabajan más de 30 personas, además del equipo que participó en el montaje y el que intervendrá en el desmontaje suman unas 60. La elección del escenario también fue clave para garantizar la calidad de la experiencia: el espacio del Gran Hotel Provincial permitió contar con instalaciones amplias y climatizadas que aseguran un recorrido confortable.
Finalmente, Rueda invitó a quienes aún no asistieron a sumarse a la experiencia. “Los esperamos porque se van a asombrar, porque nunca vieron una cosa igual y lo van a disfrutar. No hace falta tener un niño como excusa para venir. Pueden venir solos, con amigos, antes o después de cenar, y van a vivir un momento absolutamente único”, concluyó.
La muestra, considerada por sus organizadores como la más “instagramiable” de la ciudad, abre de lunes a viernes de 14 a 21 horas, y sábados, domingos y feriados desde las 10 hasta las 22. Una invitación abierta a dejarse sorprender.
