Alquilar ¡una habitacion! en Mallorca está en el orden de los 650 Euros

(el Retrato en España) En Mallorca, alquilar una vivienda se ha convertido en un auténtico drama que golpea especialmente a los residentes locales y a quienes antes llegaban desde la península para trabajar o pasar una temporada. Hoy, una simple habitación puede costar 650 euros al mes, una cifra que hace apenas unos años bastaba para alquilar una casa entera. Esta escalada de precios está expulsando a los mallorquines de sus propios pueblos y transformando la isla en un espacio inaccesible para sus habitantes.

El caso reciente de Bunyola ( a escasos 25 km de Palma)  es un claro ejemplo de esta situación. En un grupo de Facebook dirigido a extranjeros, se ofrece una habitación por 650 euros mensuales, únicamente en inglés. Se trata de una vivienda de tres plantas con terraza y un perro, en pleno centro del pueblo, con vistas a la Plaza de Bunyola. Lo más llamativo no es solo el precio, sino el hecho de que se publicite directamente para el público extranjero, dejando fuera a la población local que difícilmente puede asumir semejantes cifras.

La ironía es evidente: se ofrece “un ambiente tranquilo y auténtico de pueblo”, pero ese “ambiente auténtico” está desapareciendo precisamente por la especulación inmobiliaria. Los precios en Bunyola, donde el valor medio de una vivienda ronda los 453.000 euros, reflejan una realidad insostenible. El alquiler de habitaciones por 650 o incluso 1.000 euros mensuales no es una excepción, sino una tendencia que se ha normalizado. El alquiler medio de una habitación en Baleares era de 380 euros; hoy alcanza los 558, lo que supone un incremento superior al 45 % en apenas cuatro años.

Ante este panorama, las iniciativas públicas, aunque necesarias, llegan tarde y parecen insuficientes. El Ayuntamiento de Bunyola ha cedido el antiguo cuartel de la Guardia Civil al IBAVI para construir viviendas sociales destinadas a jóvenes, una medida que la alcaldesa Marian Serralta calificó de “avance significativo”. Sin embargo, mientras se tramitan proyectos y se anuncian planes, cientos de personas siguen sin poder pagar un techo digno.

Mallorca se enfrenta a una paradoja cruel: una de las islas más bellas y turísticas de Europa se está volviendo inhabitable para sus propios ciudadanos. Si no se adoptan medidas firmes para regular el mercado del alquiler y priorizar el acceso a la vivienda de los residentes, el “paraíso” corre el riesgo de quedarse sin quienes lo hacen vivir.