La educación superior en Argentina enfrenta recortes presupuestarios históricos en 2025, con una caída de 0.5% del PBI. En este contexto, la Escuela de Medicina de la ciudad de Mar del Plata, que a fines de 2024 se convirtió en Facultad, navega un complejo panorama que combina una alta demanda con la urgencia de asegurar la calidad académica. En entrevista con el Retrato, Adrián Alasino, su director, explica los desafíos y logros en un escenario económico adverso.
A pesar de las dificultades, la facultad de medicina muestra un notable crecimiento en su número de graduados. Mientras las primeras tres promociones graduaron a un promedio de 100 médicos por año, en 2025 se proyecta que ese número se duplicará, con 200 estudiantes en condiciones de recibirse. “Estoy en condiciones de decirte que este año casi vamos a duplicar el promedio y a duplicar la cantidad de graduados respecto al 2024“, afirma Alasino.
En cuanto a los ingresantes, el número se ha mantenido estable, con un promedio que fluctúa entre 1,200 y 1,500 aspirantes por año. A pesar de una leve tendencia a la baja en 2025, Alasino sostiene que es demasiado pronto para determinar si se trata de un fenómeno consolidado.
Uno de los mayores desafíos que enfrenta la facultad es la falta de un edificio propio. Actualmente, las clases se dictan en cuatro espacios distintos, lo que genera dificultades logísticas. “Estamos necesitando tener el edificio propio, como tienen todas las carreras”, explica.
El proyecto ya está en marcha, con maquetas y planos que prevén la construcción de un nuevo edificio en el mismo predio donde se ubican el centro de simulación y el centro de salud. Sin embargo, este proyecto depende de la cesión de tierras del Estado y de la obtención de fondos, algo que “en este momento es difícil, no es muy amigable la situación del gobierno con la universidad”.

