A horas del cumplimiento efectivo del mandamiento de desalojo, una tensa calma se vive entre los pocos ocupantes que se hallan en los terrenos ubicados en el barrio Las Heras, donde de las mas de 20 “casillas” que se habían levantado en el lugar, solo quedan un poco más de la mitad, y en su gran mayoría sin ocupante alguno a la vista.
En una recorrida realizada por “el Retrato…” pudimos dialogar con dos de las familias que levantaron su “campamento” en esos terrenos, quienes se sienten desahuciados de tener que volver literalmente a la calle con sus criaturas, dependiendo de algún corazón solidario que les de un espacio para vivir.
“Nosotros no sabemos donde iremos a parar. Estamos en situación de calle y si bien somos solo dos, esta era una oportunidad de hallar un lugar donde comenzar a vivir dignamente” dijo la pareja de un a joven mujer que habitan en una mas que precaria edificación de chapas , maderas y que tiene de techo bolsas de plásticos.
Otro de quienes estan en el lugar se identificó como hermano de quien armó con cuatro palos de luz y cartones gruesos, su hábitat. “Vine a cuidar a los nenes de mi hermanada mientras ella sale a trabajar por horas limpiando casas de familias. Solo tiene tres días a la semana y con eso trata de sobrevivir”, acotando que “luego de este desalojo no sé donde irá a vivir . Yo no tengo espacio, pero buscaremos como ayudarla para que se arregle, especialmente por los nenes”
Vecinos ubicados en la zona hoy se mostraron mas humanos y se solidarizaron con parte de quienes tomaron los terrenos “ya que hemos visto que es gente muy humilde. Algunos con chicos chiquitos y que ahora volverán a deambular por distintos lugares”.
Fueron solidarios y pidieron a los dueños de las tierras que “loteen parte de las mismas y les permitan ir pagando una cuota. No todos son malandras. Hay gente muy buena que les tocó la desgracia de haberle ido mal”

Cabe señalar que todos omitieron decir su nombre y pidieron no ser fotografiados, por miedo a futuras represalias, en especial de “aquellos que sabemos que no son buenas personas y ocuparon terrenos pensando en “negocios” futuros. Son los menos, pero existen, y les pueden molestar nuestros dichos”
Por último es de destacar que varios son los que estuvieron volviendo todos estos días por la noche para cuidar el “espacio ganado” y evitar que les robasen lo poco que habían “edificado”, a pesar que dos móviles policiales custodian el espacio y recorren el perímetro de las hectáreas usurpadas”
