Hoy, el SIVARA tiene la mirada esta puesta es continuar apuntalando la educación, no solo para los mas pequeños. El algo que ocupa un lugar preponderante en la gestión . Rivero reconoce que muchos trabajadores no pudieron completar sus estudios. “Tenemos un problema grande: mucha gente no terminó la primaria o secundaria. Y eso limita todo”, afirma.
Por eso impulsan programas educativos dentro del propio sindicato, destacando el Programa Fitnes:
- Finalización de estudios secundarios
- Apoyo escolar para hijos de afiliados
- Cursos de formación
- Inclusión de lenguaje de señas
“Queremos que nuestros hijos tengan más oportunidades que nosotros”, resume, destacando en este sentido la labor que llevan a cabo tres estudiantes universitarios, socios del SIVARA que en su medio tiempo colaboran en este tema.
A mediano plazo, también aparece la idea de participación política en alguna propuesta que consideremos entiende nuestra postura .“No lo descartamos. Queremos formar gente preparada que pueda representar al sector y defender a quienes más lo necesitan”, dice.
Aunque aclara que no es una prioridad inmediata, sí lo ven como un paso natural en el crecimiento de la organización.
Un sindicato que se construye desde abajo
A diferencia de otras estructuras, el sindicato se sostiene principalmente con el aporte de sus propios miembros. No cuentan con apoyo externo significativo. “Nadie nos ayuda. Todo lo hacemos con nuestro esfuerzo”, afirma Rivero.
Esto incluye también la asistencia social: entrega de alimentos, ayuda económica y contención en momentos críticos. “Con lo que tenemos tratamos de ayudar. Pero cada vez alcanza menos”, admite.
Mirada sobre el país y el futuro
Con apenas tres meses como secretario general electo, luego de una intervención que lo tuvo al frente por un año, Rivero también reflexiona sobre el contexto político.
Se define peronista, pero crítico de las divisiones internas. “Mientras sigan peleándose entre ellos, va a ser difícil construir una alternativa. La gente necesita unidad”, sostiene.
Su mirada sobre el futuro es cauta, pero con una certeza: la crisis seguirá empujando a más personas hacia la economía informal.
“La calle va a seguir creciendo. Y nosotros tenemos que estar ahí para organizar, contener y defender el trabajo”, concluye.
La dignidad en movimiento
La historia de Walter Daniel Rivero es también la historia de miles. De quienes encontraron en la calle no solo un sustento, sino una identidad. En tiempos de incertidumbre, el sindicato se convierte en algo más que una herramienta gremial: es red, refugio y esperanza.
Porque detrás de cada vendedor ambulante hay una historia de esfuerzo, y detrás de cada historia, una pelea cotidiana por la dignidad.
