La concejal de AM-MDF, Eva Ayala presentó un programa integral para prevenir y abordar las violencias en las escuelas municipales. Apunta a intervenir antes del conflicto y cuestiona la falta de una estrategia sostenida por parte del Municipio.
En los últimos meses, distintos hechos ocurridos en escuelas de Mar del Plata expusieron una problemática que ya no puede ser leída como una suma de episodios aislados. Situaciones de violencia física, simbólica y de vulneración de derechos en establecimientos educativos muestran un escenario que requiere intervención pública sostenida.
Frente a este contexto, la concejal de Acción Marplatense, Eva Ayala, presentó un proyecto de Ordenanza para la creación del Programa Municipal Integral de Prevención, Abordaje y Disminución de las Violencias en el Ámbito Escolar, destinado a todos los niveles de la educación municipal.
“La violencia no aparece de un día para el otro. Cuando irrumpe, es porque hubo muchas señales previas que no fueron abordadas”, señaló Ayala, y agregó: “No alcanza con reaccionar cuando el conflicto estalla. Hay que construir herramientas para intervenir antes”.
El programa propone un enfoque integral, preventivo y comunitario, orientado a fortalecer la convivencia democrática, el cuidado y la construcción de vínculos respetuosos en las instituciones educativas. Entre sus principales líneas de acción se incluyen la generación de espacios pedagógicos de prevención, dispositivos de participación y acuerdos de convivencia, estrategias de mediación y resolución pacífica de conflictos, y acciones de formación y acompañamiento a equipos docentes.
Asimismo, la iniciativa contempla la implementación de propuestas culturales, deportivas y comunitarias como herramientas de inclusión, el abordaje específico de las violencias en entornos digitales y la articulación con universidades, organizaciones sociales y distintas áreas del Estado.
Uno de los ejes centrales del proyecto es la incorporación de un sistema de monitoreo y evaluación, que permitirá relevar una línea de base sobre la situación de convivencia escolar, definir indicadores de implementación y medir el impacto de las políticas desarrolladas.
“Sin seguimiento, sin datos y sin evaluación, no hay política pública. Hay respuestas aisladas que no modifican la realidad”, sostuvo la concejal.
En ese sentido, Ayala remarcó que la escuela constituye un espacio central en la construcción de ciudadanía y en la garantía del derecho a la educación. “Las violencias en el ámbito escolar afectan las trayectorias educativas, el clima institucional y las condiciones de enseñanza. Abordarlas requiere una política sostenida que priorice el cuidado, la escucha y la intervención temprana”.
Finalmente, la concejal advirtió que “cuando el Estado llega tarde, el problema ya es más grande” y subrayó la necesidad de institucionalizar dispositivos pedagógicos que permitan prevenir, acompañar y transformar las situaciones de conflicto antes de que escalen.
